Rajoy se presenta en la OTAN como el socio fiable

Madrid- Mariano Rajoy ha viajado mucho desde que es presidente del Gobierno. Ha asistido a cumbres europeas y a la de seguridad nuclear en Seúl. Pero entre hoy y mañana se enfrenta a su primera cumbre con mayúsculas. Acompañado por los ministros de Defensa y Exteriores, Pedro Morenés y José Manuel García Margallo, coincidirá en la cumbre de la OTAN de Chicago con los jefes de Gobierno de más peso del planeta, tras una semana en la que la economía española ha estado al borde del colapso. Y pese a ser una reunión sobre seguridad y defensa, ésta, la economía, será la primera protagonista de la agenda de Rajoy. Antes de que arranque oficialmente la reunión, el jefe del Gobierno se reunirá con Angela Merkel. Después, comenzará una cumbre en la que lo financiero y lo estratégico comparten cartel.

El Gobierno llega a Chicago con un mensaje claro: España es un socio fiable. Y lo es en los dos frentes principales que afronta la vigesimoquinta reunión de esta índole, que son el futuro de Afganistán y el de la propia OTAN.

En el primer punto, el Ejecutivo está dispuesto a aportar a expensas, eso sí, de lo que se negocie estos dos días. Primero, está dispuesto a contribuir con los 30 millones de dólares anuales que la Alianza le ha pedido para sostener al Ejército afgano; segundo, se inclina, según fuentes militares, por participar en la misión post-2014 con unos 300 efectivos (ahora hay 1.500) en tareas que por el momento los aliados definen como «entrenamiento, asesoramiento y asistencia» y que se prolongarían, según indican esas fuentes, en torno a diez años. Cualquier discusión sobre el país asiático tiene un nuevo ingrediente con la participación de François Hollande, nuevo presidente galo, que prometió en campaña retirar las tropas este mismo año. A España, en principio, esa decisión no debería afectarle. Morenés ha insistido por activa y por pasiva: «Entramos juntos, saldremos juntos», aunque se reserve el derecho a cambiar los plazos de retirada si las principales potencias deciden tomar las de Villadiego antes de tiempo.

El segundo asunto, el futuro de la OTAN, es aún más complejo. Si la discusión antes era qué Alianza nos queda una vez que ya no existe el bloque comunista que le daba sentido, ahora es, qué OTAN podemos mantener en una crisis económica sin igual. De ahí surgió, en los despachos de Bruselas, el concepto de «Smart Defense», la Defensa inteligente o, lo que es lo mismo, cómo mantener la seguridad de todos con la mitad de dinero. La solución pasa por compartir, porque cada país aporte lo que pueda y velar más si cabe los unos por los otros sin gastar en capacidades que otro aliado puede aportar. Esto, forzado también por un Estados Unidos necesitado de que Europa empiece a valerse por sí misma, se traduce en que el viejo continente tendrá que hacer un esfuerzo inteligente por dotarse de aquellas capacidades militares que siempre ha aportado Washington.

En esa defensa común en la que la crisis obliga a los países a esforzarse, España tiene parte en el escudo antimisiles. Rajoy tendrá la oportunidad de intentar cerrar la modificación del convenio con Estados Unidos que permitirá que la base naval de Rota acoja los cuatro destructores norteamericanos a partir de 2014 y, de paso, afianzar los lazos entre Madrid y Washington de cara a una próxima visita a la Casa Blanca.