Los tacones del poder

Los zapatos con alzas que Nicolas Sarkozy encarga a Italia crean tendencia entre políticos y famosos

El poder de un imperio se concentró una vez en la altura de su monarca. Luis XVI, «el Rey Sol», no sólo impulsó sus originales costumbres de vestuario –enormes pelucas de pelo natural y mangas adornadas de ricos encajes venecianos–, sino que fue el primero en utilizar tacones en sus zapatos masculinos. Sus caprichosos pedidos iban siempre dirigidos a su zapatero de confianza, el francés Nicholas Lestage, que trataba de contrarrestar la corta estatura de su cliente con imaginación y elegancia. La zapatería de «monsieur Lestage» ha mantenido su prestigio a lo largo de las décadas. Artesanales, hechos a medida y bajo la más estricta confidencialidad, los zapatos con alzas son auténticas obras de ingeniería. A cada par se le dedican un mínimo de cuatro meses, y sus precios jamás bajan de los 2.000 euros.

Centímetros de más
Ahora, Lestage ha encontrado otro cliente de altura a quien ofrecer sus servicios: el presidente de la República de Francia, Nicolas Sarkozy, se ha convertido en el alter ego del monarca gracias a su afición por las alzas. Hace menos de una semana, el mandatario galo acudía a Madrid para recibir de manos del Rey el Toisón de Oro. Allí se pudieron observar los enormes tacones de más de siete centímetros que lucía. Y es que en el mundo de la política, la altura física cuenta muchas veces más que la metafórica .

«Los hombres bajos compensan su estatura con la agresividad». Así lo afirma Alfred Adler, el psicoanalista que propugnó la teoría del «Napoleon complex». Y es que el francés que conquistó medio mundo medía tan sólo 1,67, una carencia que equilibraba con un marcado mal genio. Stalin (1,65), Hitler (1,72), Mussolini (1,69) o el recién fallecido Kim Yong Il (1,60) son ejemplos que demuestran la relación inversa entre altura y amabilidad.

El heredero napoleónico es Nicolas Sarkozy. Sobre sus medidas nadie alcanza una certeza: los rumores varían entre 1,65 y 1,67 metros, algo de lo que nunca se puede estar seguro debido a su afición por las alzas ocultas en sus zapatos. Pero el Ejecutivo galo emplea otras técnicas: además de someter a su esposa –la altísima modelo Carla Bruni, 1,80– a vivir alejada de la moda y no calzar más que aburridas manoletinas planas, su peluquero personal le aconseja un peinado hacia arriba que le haga ganar altura. Por no hablar de las plataformas que «Sarko» ordena colocar tras los atriles o de su actuación en la visita a una fábrica de Normandía, donde dio un discurso televisado en el que aparecía rodeado de trabajadores. ¿El escándalo? Fueron contratados «ex profeso» por su corta estatura para no hacer sombra al presidente.

Como casi todo en esta vida, la mejora estética tiene un precio. El calzado de los gobernantes está hecho de los mejores materiales y la investigación que requiere tiene un alto coste, por lo que puede alcanzar hasta los 30.000 euros. «Aunque la crisis ha provocado que las ventas se resientan, se trata de un mercado en alza cuyos productos demanda cada vez más gente», afirma José Carlos Jiménez, director de la empresa Soy Alto. Y según el empresario, no sólo los bajitos acuden en busca de sus alzas y zapatos con tacón, sino que los altos los utilizan para conseguir una figura más estilizada. «Ser alto hace parecer delgado, pero a pesar de los tiempos que corren, los hombres se siguen avergonzando».

Y es que en España la demanda de los «zapatos mágicos» no ha dejado de crecer. Según un estudio elaborado en 2011 por la Comisión Europea, los españoles son los más bajitos de Europa con una media de 1,67, sólo superior a la que se da en Malta y Portugal. Será por ello que multitud de empresas, la mayoría de ellas por internet, ofrecen estos productos a un precio asequible: Crece Fácil, Alzas.net, Crece Un Rato... De ellas, Hiplus, la marca original y líder en España de calzado con alzas para caballero, lleva 24 años sirviendo a lo más granado del mundo de la política, la economía y el espectáculo: tanto ministros como presidentes e importantes actores ponen su altura en las manos de los veteranos zapateros. «Los míos son un artículo de lujo, y a pesar de la crisis, los hombres cada vez se cuidan más, por lo que he aumentado el número de clientes. La moda femenina de llevar taconazos "estilo Letizia"ha provocado que muchos hombres queden empequeñecidos», afirma Fernando García, su director general.


Ellos también se apuntan
No sólo los políticos consideran importante dar una imagen de poder y fortaleza al mundo. Diversas «celebrities», descontentas con la corta estatura con la que vinieron al mundo, recurren al «secreto de Sarko» para sumar centímetros. Los 169 cm de Tom Cruise le llevan a utilizar calzas debido a su afición por emparejarse con mujeres altas como Nicole Kidman (1,79) o su actual pareja, Katie Holmes (1,75). Elton John y Sylvester Stallone son otros de los múltiples personajes públicos que no pueden remediar «hacer trampas» con su altura.


El truco del cuello: adiós arrugas, hola centímetros
Hay muchas técnicas que permiten añadir altura sin lucir los presumidos tacones de Sarkozy. Karl Lagerfeld, el director creativo de la casa francesa Chanel, suele vestir pantalones pitillo y camisas con cuellos barrocos, muy almidonados y con las solapas levantadas, que le permiten estilizar su figura a la vez que ocultan las delatoras arrugas del cuello. La cirugía es otra de las soluciones más populares: la operación de alargamiento de tibias y fémures, que originalmente se utilizaba con la finalidad de corregir malformaciones o ayudar a la gente con enanismo, ha dado el salto a la estética. Mediante este doloroso proceso pueden ganarse hasta 15 centímetros. Aunque la última tendencia y la más sofisticada son los implantes de silicona sólida, situados en lo alto del cráneo. También hay trucos que evitan pasar por el quirófano: los expertos en moda aconsejan vestir con colores neutros y con rayas verticales, y optar por los «total look», que crean un efecto visual que hace ganar centímetros a aquél que lo luce. Para multiplicar el efecto, lo ideal es optar por los tonos oscuros, como el negro, el marrón o el gris.


EL DATO
La astucia de Sarkozy le lleva a elegir sus zapatos en función de la personalidad con la que se vaya a reunir. Con Obama necesita recurrir a los más altos, de nueve centímetros, mientras que con Ahmadineyad puede relajarse y calzar casi plano. Pero quien siempre le hace sombra es su esposa: su metro ochenta es inalcanzable para Sarko.