Europa

La UE y Rusia pulsan el «botón de reinicio» de sus relaciones exteriores

Tras el reinicio de las relaciones con EE UU y la OTAN, a Rusia le quedaba aún hacer borrón y cuenta nueva con la UE. La creación de la Asociación Oriental con seis antiguas repúblicas soviéticas el pasado año, y que fue vista por Moscú como una intromisión en su patio trasero, había tensado las relaciones entre el Kremlin y las instituciones comunitarias

El presidente ruso Dimitri Medvedev, flanqueado por Herman Van Rompuy (izquierda) y José Manuel Durao Barroso, ayer, en la cumbre UE-Rusia
El presidente ruso Dimitri Medvedev, flanqueado por Herman Van Rompuy (izquierda) y José Manuel Durao Barroso, ayer, en la cumbre UE-Rusia

Sin embargo, rusos y europeos lograron ayer pasos importantes en tres de los temas que más preocupan en las relaciones bilaterales, sobre todo para los primeros, en la cumbre que celebraron los líderes de ambas zonas en Bruselas. «Ha sido la mejor cumbre con Rusia hasta ahora», aseguró en la rueda de prensa posterior el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.

En concreto, los europeos terminaron por tumbar sus recelos para la entrada de Rusia en la Organización Mundial de Comercio, que se producirá previsiblemente el próximo año; establecieron los pasos necesarios para el levantamiento del requerimiento de visas para los ciudadanos que crucen las fronteras de ambas regiones, y dieron su apoyo al Partenariado por la Modernización, la iniciativa que lleva el sello personal del presidente Dimitri Medvedev para la modernización tecnológica de su país «y del Estado de Derecho», según incidió Barroso.

Unos y otros destacaron la fructífera discusión tanto «en los temas que nos unen como en los que nos separan». Y si en el capítulo de los derechos humanos se podría esperar el mayor encontronazo, como ya sucedió en el pasado entre Barroso y Vladimir Putin, en esta ocasión los europeos elogiaron «la implicación personal» de Medvedev para atajar la persecución de periodistas y activistas de ONG, sobre todo en el Cáucaso Norte, según indicó el presidente de los Veintisiete, Herman Van Rompuy.

La «buena atmósfera» entre rusos y europeos llegó, sin embargo, en medio del clima enardecido que vive la diplomacia internacional a raíz de la publicación de los papeles de Wikileaks. Aunque no surgió la pregunta durante la rueda de prensa, el embajador ruso ante la OTAN, Dimitri Rogozin, indicó ayer que pedirá a la Alianza que retire los planes para defender a Polonia y las repúblicas bálticas de un posible ataque de Rusia en el Consejo OTAN-Rusia, que se celebra hoy.

«Rusia no es un enemigo para la OTAN», clamó ayer en reacción a la publicación de los cables confidenciales. Según las filtraciones, el pasado enero los socios de la Alianza decidieron extender un plan para proteger a Polonia, Estonia, Letonia y Lituania.


Rusia sigue «de cerca» la crisis española
La tormenta económica y financiera y los ataques de los inversores a la deuda soberana de algunos países de la UE preocupan a Rusia. Este país, que ya sufrió en 1998 el colapso de su economía, observa con interés la complicada situación que viven sobre todo las economías periféricas del euro. «Observamos muy de cerca lo que ocurre en países de la eurozona, como Grecia, España, Portugal e Irlanda», indicó el presidente ruso Dimitri Medvedev, al ser preguntado por las turbulencias en Europa. «No voy a esconder que estamos preocupados por algunos acontecimientos», afirmó el ruso en la rueda de prensa posterior a la cumbre UE-Rusia celebrada en Bruselas.

Tras explicarle los europeos las medidas adoptadas por los gobiernos, así como los rescates realizados, Medvedev valoró las decisiones adoptadas como «pasos buenos, razonables y coordinados» y defendió que «el euro todavía tiene buenas perspectivas», ya que las medidas tomadas por las economías con problemas «darán buenos resultados».