Troitiño condenado a 2200 años libre tras burlar la doctrina Parot

El ex integrante del «comando Madrid» Antonio Troitiño quedó ayer en libertad tras conseguir sortear la doctrina Parot, que en febrero de 2001, cuando estaba a punto de salir de la cárcel, determinó que su estancia en prisión se prolongara hasta 2017.>El Gobierno sólo impugnará Bildu si el número de batasunos es relevante>Los candidatos de Bildu tendrán que rechazar la violencia por escrito

Atentado en la Plaza de República Dominicana de Madrid cometido en 1986 por el «comando Madrid», al que pertenecía Troitiño
Atentado en la Plaza de República Dominicana de Madrid cometido en 1986 por el «comando Madrid», al que pertenecía Troitiño

El terrorista fue condenado a más de 2.200 años de prisión por 22 asesinatos cometidos en los años 80, entre ellos el que en 1986 costó la vida a doce guardias civiles en la madrileña plaza de República Dominicana. Ahora, se ha beneficiado de la doctrina del Tribunal Constitucional (TC) –contestada por el Tribunal Supremo y la Fiscalía General del Estado– que estableció en 2008 la obligación de que el tiempo de prisión preventiva de un recluso de cada una de las penas que esté cumpliendo por otros delitos.

Con esos argumentos en la mano, el etarra ha conseguido el visto bueno de la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, presidida por el magistrado Alfonso Guevara, para que se le aplicara la doctrina del TC sobre el doble cómputo de la prisión preventiva. A Troitiño y José María Sagarduy, «Gatza», el preso etarra que llevaba más tiempo privado de libertad (y que también abandonó ayer la cárcel después de casi 31 años entre rejas) le seguirán durante el próximo mes otros cuatro históricos presos de la banda terrorista.

El primero en seguir los pasos de Troitiño y Sagarduy será José María Múgica Pikabea, quien tras 18 años en prisión cumple condena el próximo 1 de mayo. Pikabea fue condenado a 18 años de cárcel por facilitar información al «comando Haizea» en el asesinato del vecino de Rentería (Guipúzcoa) Raúl Suárez Fernández en junio de 1991.

Dos días después, el 3 de mayo, le llegará el turno a Jon Agirre Aguirriano, condenado por tres asesinatos, incluido el de un niño de trece años que murió al darle una patada a un artefacto explosivo que el terrorista había colocado en Azpeitia. El recluso, que ahora tiene 69 años, fue trasladado a la cárcel del municipio vizcaíno de Basauri, donde se encuentra ahora, por motivos de salud.

También en mayo, el día 10, saldrá de prisión otro histórico de la banda terrorista, Estanislao López Aguiriano, tras pasar 25 años en la cárcel, donde ingresó con apenas 19 años. Ese mismo día, y también tras un cuarto de siglo en prisión, la abandonará el etarra Andrés Errandonea, ex integrante del «comando Irrintzi» detenido en mayo de 1986 en Oyarzun (Guipúzcoa).

En cuanto a Troitiño, como integrante del «comando Madrid» participó en algunos de los atentados más sangrientos cometidos por la banda terrorista en la capital de España. De hecho, se le relacionó con el asesinato, el 12 de junio de 1985, del coronel Romero y su conductor, y la muerte, el mismo día, de un artificiero de la Policía Nacional al estallar un vehículo en el aparcamiento de la plaza de Felipe II. Unos días más tarde, el 29 de julio de 1985 formó parte del comando que asesinó al vicealmirante Fausto Escrigas.

Ya en 1986 participó en el asesinato de cinco guardias civiles en la calle Príncipe de Vergara. El «comando Madrid» fue también responsable del atentado que acabó con la vida del teniente coronel Carlos Vesteiro, del comandante Ricardo Sáenz de Ynestrillas y del soldado Francisco Casillas, el 17 de junio del mismo año, informa Efe. Troitiño fue detenido, junto a siete miembros más del «comando Madrid», el 16 de enero de 1987.

La polémica doctrina del Tribunal Constitucional del doble cómputo de la libertad provisional no fue respaldada por el Tribunal Supremo. En diciembre de 2010, el Alto Tribunal se vio obligado a aplicarla al narcotraficante Enrique Escribano, lo que acarreó una notable reducción de pena. En esa resolución, el magistrado ponente, Juan Saavedra, presidente de la Sala de lo Penal del Supremo, ya advirtió de que la aplicación de la doctrina del TC podía provocar situaciones de impunidad o, incluso de «vaciamiento» de las condenas.

Indignación
Mientras, la salida de prisión de los etarras Antón Troitiño y José María Sagarduy ha causado un gran malestar entre el colectivo de víctimas del terrorismo. Así lo hizo saber la presidenta de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) Ángeles Pedraza, que en declaraciones a Ep advirtió de que no es más que «una maniobra política» que cumple con lo establecido en las actas incautadas a ETA, donde «dice que hay que derogar la doctrina Parot».

Y, añadió, el Tribunal Constitucional es un «ente político» que aplica la doctrina «como quiere». En la misma línea se manifestó Santiago Busqué Hernández, delegado de la AVT en Soria, Burgos, Segovia y Ávila y víctima directa del atentado en la Plaza de la República Dominicana. Para Busqué, Troitiño «ha salido, con beneficios penitenciarios, que son una prueba más de la negociación que el Gobierno mantiene con ETA».

Las claves de la burla judicial
La doctrina Parot emana de la sentencia del Tribunal Supremo de 28 de febrero de 2006 por la que la reducción de penas por beneficios penitenciarios se aplica respecto de cada una de ellas y no sobre el máximo legal permitido de permanencia en prisión (30 años). Troitiño debía haber salido en febrero, pero la aplicación de la doctrina Parot prolongó esta fecha hasta 2017. Sin embargo, una sentencia de 2008 del TC –doctrina del doble cómputo de la prisión preventiva– ha permitido que le descuenten siete años de prisión. Una reforma legal ya corrigió esa doctrina en 2010, estipulando que un mismo periodo de prisión preventiva no puede aplicarse a más de una causa, pero la medida no es retroactiva.