Una trayectoria en zigzag

«Nunca se ha sabido muy bien dónde está este señor. Tiene por costumbre acudir en ayuda del ganador, lo cual no le honra nada». Quien habla es Joaquín Leguina, en una entrevista a una emisora de radio. Y el personaje de quien habla es Pedro Castro.

 Hace tiempo que las corrientes o familias socialistas dejaron de contar con el apoyo del alcalde de Getafe y presidente de la Federación Española de Municipios. Y es que a su fama de «cenizo» se une la de «chaquetero» forjada año tras año y comité tras comité bajo la actitud de arrimarse al árbol que más sombra le cobija.

Así se ha visto en los últimos meses en los que todo el PSM ha tenido que ponerse de un lado o de otro. Mientras no hubo candidato alternativo a Tomás Gómez, Castro se hartó de defenderle. Frases como: «Quien meta la mano entre Gómez y yo, sacará un muñón», pronunciada por el alcalde de Getafe en febrero de este año, hicieron creer a muchos que el presidente de la FEMP le apoyaría siempre. De hecho, hasta el mes de julio, Castro no dejó de alabar a Gómez en los medios; aunque en los despachos, según fuentes socialistas, empezó a dejar caer que no le respaldaría si había primarias con candidato «oficialista».

Y así fue. Cuando en agosto, el que metió la mano entre él y Gómez fue José Blanco, lejos de sacar un muñón lo que encontró fue un afectuoso apretón de manos del «alcalde de los alcaldes», como le gusta hacerse llamar. En septiembre, en una entrevista concedida a «El País», se desenmascaró asegurando que Gómez daría un paso atrás y calificando de «suicidio» ir a primarias. Pero al día siguiente se desdijo: «Será el candidato a la Comunidad de Madrid». Pero sólo fue cuestión de tiempo, el justo para que saliera a la palestra la elegida: Trinidad Jiménez y rápidamente se puso de su lado.

Ahora dirige incluso una plataforma de apoyo a la ministra, aunque tuvo que dar explicaciones sobre su viraje político: «En una reunión que tuvimos con Gómez, acordamos varios puntos como el de no enfrentarse con la federal y apoyar a Tomás Gómez salvo que se presentase otro candidato con más posibilidades de ganar». Lo cierto es que no es la primera vez que el alcalde de Getafe cambia de bando sin pestañear. De hecho, si se dibujara su carrera política tendría forma de zigzag.

Los primeros recuerdos de sus cambios de «chaqueta» en el PSOE son del VIII Congreso de la FSM de 1997. Se enfrentaban Juan Acosta y Jaime Lissaveztky. «Los «guerristas contaban con su voto, pero en el último momento se decantó por los renovadores. Cuestión de encuestas», explica un miembro de la vieja guardia. Sin embargo, cuentan los que lo vivieron, «siguió a los Renovadores por la base, que traicionaron a Lissaveztky para apoyar a Fernando Morán en las primarias a la Alcaldía de Madrid, frente a Leguina». Volvió a alinearse con los «guerristas», con Bono a la cabeza, cuando en julio de 2000 se enfrentaron a un José Luis Rodríguez Zapatero por entonces desconocido. Tras el batacazo, Castro se quitó el polvo de encima y se cambió de bando sin mirar atrás. De hecho, sólo cuatro meses después apoyó al candidato de Zapatero en el IX Congreso regional, pero de nuevo, no tuvo suerte y ganó Rafael Simancas, que se apoyó en los «guerristas».

Sobrevivió a Simancas, apoyó a Gómez cuando Zapatero le escogió y ahora aparece detrás de «Trini» en los actos de primarias. Pero sigue sin cerrarse puertas, por lo que pueda pasar en un futuro. En una entrevista concedida hace sólo unas semanas a «Getafe Capital» afirmó que aunque apoya a Jiménez le gustaría «en un futuro» trabajar con Gómez.