Un sueño roto tras la tragedia de Brindisi

Melissa Bassi tenía 16 años y vivía junto a sus padres en la ciudad de Mesagne, al sur de Italia. A diario viajaba 15 kilómetros en autobús hasta Brindisi para tomar clases de moda en el instituto Morvillo Falcone. Ayer no fue la excepción. Nadie podía imaginar que una bomba estallaría justo frente al portón del instituto en el momento en que ella esperaba entrar a clases. Melissa sufrió quemaduras en el 90% de su cuerpo y perdió una extremidad. En la ambulancia, camino al hospital donde trasladaron a los heridos, falleció. Ahora circulan en Facebook sus fotografías y mensajes de aliento para su familia. Pero aunque Melissa se llevó la peor parte no fue la única víctima. Su amiga y compañera de clases Veronica Capodieci, que también vivía en su localidad, estaba a su lado cuando sucedió el atentado. Veronica también fue llevada de emergencia a un hospital y aunque se le dio por muerta durante dos horas se logró identificarla en otro hospital local. Se sabe que ingresó con el el abdomen y el tórax destrozados, y que hasta el momento se le han practicado varias cirugías. Si bien su estado es grave, los médicos aseguran que se encuentra estable.

Según algunos medios locales hay otras dos chicas gravemente heridas y una de ellas puede perder las dos piernas.

Otros tres adolescentes heridos tienen quemaduras extendidas en el 40% del cuerpo. Además, cinco personas más han sido atendidas con molestias auditivas. En la escena del atentado, durante horas estuvieron desperdigados frente al centro de estudios zapatillas, medias, libros y toda clase de instrumentos y accesorios de los alumnos que sufrieron el ataque. Según los vecinos, la explosión fue muy potente y destruyó todos los cristales del colegio y de los edificios colindantes en un radio de 200 metros de distancia. Los estudiantes de todas las escuelas de Brindisi abandonaron las aulas como medida de precaución. Muchos de ellos y vecinos de los alrededores empezaron a congregarse por la tarde en las plazas de la ciudad para repudiar lo ocurrido.

 

Un instituto contra la mafia
El instituto Morvillo Falcone lleva el nombre de la esposa del juez siciliano, Francesca Morvillo de Falcone quien murió junto a él en 1992. El instituto fue reconocido en 2007 con el primer premio en un concurso organizado por el Observatorio Permanente Jóvenes-Editores con el fotomontaje: «Mira la legalidad a la cara». Allí aparece Falcone y el juez antimafia Borsellino.