«Intruders»: Sólo un mal sueño

Director: Juan Carlos Fresnadillo. Guión: N. Casariego, J. Marques. Intérpretes: Clive Owen, Carice Van Houten, Pilar López de Ayala, Daniel Brühl. USA/GB/España, 2011. Duración: 100 min. Terror

«Intruders»: Sólo un mal sueño

La mitología del cuento infantil ha capitalizado la manifestación de lo innombrable en forma de pesadilla nocturna. El Hombre del Saco –o Candyman, o Freddy Krueger, o también el Carahueca de «Intruders», por ejemplo– es el cuerpo de un trauma que aprovecha la grieta del inconsciente para colarse en nuestra realidad. Los sueños de la razón producen monstruos: es ese el aforismo que el psicoanálisis pone en práctica en el cine de terror, aforismo que la película de Juan Carlos Fresnadillo –y no es la primera vez que lo hace: así lo atestigua la magnífica película «28 semanas después»– define una tragedia familiar que habla de ese corazón compartido entre padres e hijos.
Mezclando dos historias simétricas –una se desarrolla en un barrio obrero de Madrid, la otra en una zona residencial de Londres– en las que dos niños sufren la aparición de una siniestra figura sin rostro que quiere llevarse su alma, «Intruders» no consigue, sin embargo, encontrar nunca su lugar en el mundo: por un lado carece de intensidad para ser un melodrama –el segmento madrileño resulta más débil que el londinense–, y, por otro, le falta capacidad de sorpresa para convertirse en cuento macabro: asimismo, la interpretación de los actores es muy desigual (a Daniel Brühl y Pilar López de Ayala les han tocado en suerte los personajes más átonos), y cuando tiene que desvelar secretos, se pone demasiado explicativa.