Barcelona

Buen rollito

La Razón
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Aunque resulte paradójico, algunos de los principios más defendidos en el movimiento 15-M han sido asumidos por marcas comerciales que tratan de conectar con los consumidores en temas que puedan despertar su simpatía y no resulten polémicos para la mayoría. Así, se han podido ver «spots» con «asambleas de consumidores» decidiendo lo que pedir a una marca de telefonía, una entidad financiera con anuncios simulando pintadas, refrescos que muestran a las personas que hacen un mundo mejor con sus actos, y cervezas promoviendo hábitos más ecológicos y saludables, la responsabilidad de no tirar alimentos, y el reciclaje.

San Miguel, con la agencia Sra Rushmore, acaba de lanzar el concepto «Ciudadanos 0,0», con los hermanos Pau y Marc Gasol como ejemplos a seguir: no les importa pedir en el restaurante que les guarden la comida que sobra en una cajita para llevársela a casa y poder comerla luego, algo normal en otros países, pero poco habitual en España. Como desplazarse en bicicleta, o hacerse un huerto en la terraza de casa. Incluso han hecho miles de cajas de cartón con el mensaje «No lo tiro» que se pueden pedir en restaurantes de Madrid y Barcelona. La idea se resume en la frase final: «El mundo está cambiando y nosotros, con él. Pequeños gestos para un mundo mejor». Es una campaña que simboliza una de las tendencias más claras de la publicidad actual, en la que el producto casi ni aparece y se opta por un mensaje de filosofía de vida. No hace mucho, otra marca de cerveza, Coronita, construyó un hotel totalmente hecho de materiales reciclados y basuras en plena plaza del Callao de Madrid, que perfectamente podría asumir ese «ciudadano 0,0». Como las razones para creer en un mundo mejor de Coca-Cola, esas que destacan que «por cada persona corrupta hay ocho millones donando sangre», y «por cada científico que diseña un arma nueva hay un millón de mamás haciendo pasteles de chocolate». Ante mensajes y consejos tan buenos, optimistas y educativos, poco hay que objetar, salvo la dificultad y en ocasiones casi incongruencia de relacionarlos con las marcas y productos que intentan vender. Así, las asambleas telefónicas del 15-M sufrieron bastantes burlas irónicas en las redes sociales. Y no se sabe si a los bebedores de cerveza y refrescos les motivará tanto «buen rollito». Porque si fueran tan ecologistas y responsables para intentar hacer un mundo mejor, quizás beberían más agua del grifo.