Lo «rojo» sólo funciona en el deporte

La Razón
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L20 Sugerencia
El Granada, sin ganar, ha ascendido a Primera División y el Elche, sin perder, se ha quedado con los inoperantes empates y dos palmos de narices (y un soberano gol deslegalizado por el árbitro) en el «sufridor chiringuito» (apócrifo) de la Segunda División. Sugerencia, no sé si acertada o no: el partido de la final del «playoff» del ascenso, en caso de empate, debería sustituir el valor doble del gol en campo ajeno por tiempo de prórroga y tanda de penaltis, si necesario fuese. 

M21 Pulso
«La luz es el pulso de las formas» (Leonardo da Vinci). ¿Cuál es el pulso del fútbol? ¿El cheque-crack de Florentino en el Madrid? ¿La cantera en el Barça? ¿El azar de un gol legal anulado que propicia la suerte del Granada y la amargura del Elche? La «marca» fútbol es un gazpacho deliciosamente veleidoso a la vez que veleidosamente injusto e «indignante», a veces o muchas veces. «Siglo XXI, siglo rompedor de pulsos, sistemas y valores capitalistas descontrolados» (cartel de un indignado).

X22 Wimbledon
Wimbledon es el estilo. El tenis vestido de estilo, de buen gusto, de tradición (eso que cada vez se repele más en España). Todos los jugadores, de blanco, no como en el resto de los torneos, donde algunos jugadores destacan notoriamente por su feo desaliño. Tradición, principios, buen gusto, o sea Wimbledon, o sea Inglaterra. «El inglés cree primero en sus principios y en su estilo, luego, si bien no siempre, en algunos otros principios» (Bernard Shaw). El mito –lo es desde hace años– Manolo Santana, también hombre de estilo, tiene dicho que la emoción de ganar en Wimbledon es una emoción inigualable. La belleza física, al envejecer, se deteriora frecuentemente hasta la fealdad; el estilo, no. «Soy una antigüedad, no un viejo» (Chesterton).

J23 Extremos
La liga de fútbol en España es, concluyentemente, la extrema riqueza y la extrema pobreza. El Barça y el Madrid son la extrema riqueza, o la riqueza insultante. La mayoría del resto de los clubes, la extrema pobreza o casi. ¿Desigualdad social y competitiva? Pues sí. El Real Madrid, si lo ficha, pagará por el chaval de 19 años Neymar ni se sabe, pero la cifra superará con creces los 45 millones, esto es, la repera elevada a la potencia de la afrenta. ¿Es o no es bochornoso, amén de nada competitivo, que el fútbol español tenga a «los lunes al sol» a más de 300 jugadores mientras dos clubes nadan en euroocéanos sociales de agravio? Un país con tales extremos tan abismales –en fútbol y en tantos otros sectores y otras áreas– es un país enfermo. ¡Indignante!

V24 Cerezo
Así como a la España de ZP no hay Dios que la entienda (¿»quo vadis» España con ZP?), tampoco al Atlético de Madrid del «mayorista» (en acciones) Miguel Ángel Gil hay Dios que lo entienda. Leídos los cambios realizados en su organigrama, pregunto, inquiero, me pregunto: si «agrisan» la personalidad de Enrique Cerezo (¿envidia?), ¿quién va a ser el rostro cordial y empático del Atlético? No veo, de verdad, ni siquiera entre los «nuevos» rostros, rostro mediáticamente más donoso y carismático que el de Cerezo. Un club de fútbol es, fundamentalmente, su presidente, su entrenador y, si lo encuentra, un «Saporta». El resto, tropa de levita y algún que otro enlevitado exageradamente pagado: poco más.

S25 «Lo rojo»
¿Política, deporte, lo «rojo»? Si hay que juzgar y evaluar y por los hechos, «lo rojo», en España, sólo funciona en el deporte: «La Roja», «La Rojita», la corbata roja de Botín (patrocinador de Fernando Alonso) y así.