Eurocopa

Pronóstico (todavía) reservado por Lucas HAURIE

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De las diez selecciones que perdieron en su debut, sólo España jugará los octavos. Esta pequeña gesta estadística bien podría ser la antesala de la gran hazaña: en ninguna de las dieciocho ediciones precedentes del Mundial salió campeón un equipo derrotado en su primer partido. El tropezón contra Suiza, o sea, ponía la cosa complicada desde el punto de vista de la cábala, pero ahora quedan dieciséis equipos en liza y todos tienen las mismas posibilidades de levantar la Copa. Bastará con ganar los cuatro próximos partidos. Ahora bien, las fatiguitas pasadas en un grupo tan poco temible han rebajado el favoritismo que se nos atribuía en las vísperas. Esto no es, a priori, ni bueno ni malo. Pero es un hecho que, de fronteras hacia fuera, se ha disipado el entusiasmo que suscitaban los chicos de Del Bosque.El tópico dicta que el Mundial empieza cuando termina la primera fase, pero viendo el elenco de ilustres que ya están en casa, es osado afirmar algo así. Sí es cierto que las sensaciones de los primeros partidos carecen de valor en estos duelos de «sólo puede quedar uno». Sobre todo en Mundiales pretéritos, cuando España deslumbraba mientras los verdaderos aspirantes todavía se estaban desperezando. Ahora jugamos nosotros el rol de gigante dormido y nos hemos convertido en una amenaza temible para todos los rivales que circulan por nuestra parte del cuadro. Viendo el papelito contra Chile hasta que a Bravo se le cruzó el cable, no somos creíbles como ogros. Pese al triunfo, España juega un fútbol apelmazado y tiene a demasiados jugadores con tres cilindros. La cornada que nos dio Suiza ha resultado ser menos grave, pero el pronóstico para el partido contra Portugal es reservado.