Un sindicalista que alardea de sindicalista

El nuevo ministro de Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez, desveló ayer con claridad para qué le ha nombrado José Luis Rodríguez Zapatero: recuperar el diálogo social y aprobar la reforma del sistema de pensiones.

Corbacho cedió ayer el testigo a Valeriano Gómez, que estuvo arropado por José Blanco, Miguel Sebastián, Manuel Chaves, y Carme Chacón
Corbacho cedió ayer el testigo a Valeriano Gómez, que estuvo arropado por José Blanco, Miguel Sebastián, Manuel Chaves, y Carme Chacón

El nuevo titular de Trabajo, que estuvo arropado por el vicepresidente Chaves y los ministros José Blanco, Miguel Sebastián y Carme Chacón, hizo especial hincapié en el aumento de la demografía para exponer la necesidad de diseñar un modelo sostenible de pensiones, siempre a través del diálogo con los agentes sociales. A los sindicatos ya los tiene en el bolsillo. Al margen de asistir a la manifestación por la huelga del 29-S, él mismo se encargó de recordar que la primera vez que pisó la sede ministerial fue como representante de UGT. Y a los empresarios exhibió su historial de acuerdos rubricados en el marco del diálogo social durante su etapa de secretario general de Empleo, en la anterior legislatura. «Llevo trabajando en el Ministerio desde 1988», subrayó Valeriano Gómez. El flamante nuevo ministro, visiblemente emocionado y algo nervioso en el comienzo de su discurso, lamentó la dificil situación que hereda de su predecesor en el cargo, Celestino Corbacho, al que agradeció su labor al frente del Ministerio, en una etapa en la que se han perdido 2.100.000 empleos, fundamentalmente en el sector de la construcción. «Sabemos de dónde vienen nuestros problemas», afirmó Gómez, que constató la necesidad de nuevas políticas laborales que permitan recuperar el empleo perdido lo más rápidamente posible, pero, una vez más, «con diálogo social».
El nuevo titular de Trabajo no se cansó de repetir la necesidad de reestablecer el consenso perdido con los sindicatos en la etapa de Corbacho, y señaló la libertad sindical –no en vano lleva diecinueve años afiliado a UGT– como «uno de los más preciados bienes de nuestro país», e instó a defenderla contra viento y marea.
 Gómez presumió de la fortaleza financiera del sistema de Seguridad Social español que, si bien atraviesa un mal momento fruto de la crisis, otorga protección y seguridad a los pensionistas, cuyas prestaciones representan el 8,5% del PIB nacional. «Acometeremos reformas en el sistema», destacó el nuevo ministro, que también asume las competencias de Inmigración. Aún tuvo tiempo para alabar las políticas llevadas a cabo en este área en su anterior etapa ministerial. «Hace tiempo que el flujo de entrada se detuvo en España, pero volveremos a crecer y a crear empleo, por lo que volveremos a necesitar inmigrantes», señaló. Gómez aludió a las bajas tasas de fecundidad en España como un problema para cuya solución es vital hacer una política de inmigración «sin hipocresía».