Joe Dante vuelve al infierno

Referente inexcusable del cine realizado en los 80, el autor de «Gremlins» y «El chip prodigioso» regresa para contar una historia de terror –juvenil, claro–, en 3D

Si usted es de los que juegan al Trivial, sabrá que más de una vez alguno ha confundido, ante una determinada pregunta, al director Joe Dante con Steven Spielberg por su más que estrecha colaboración en dos filmes: «Gremlins» (1984) y «El chip prodigioso» (1989). Ambas películas fueron rodadas por el primero para Amblin Entertainment, la compañía de Spielberg. Pero Dante es mucho más que un simple clon de éste, aun cuando la obra de ambos comparta numerosas similitudes, como un humor en ocasiones infantil y ese toque mezcla de fantasía y ciencia ficción que caracteriza a todas las historias de estos dos realizadores. Lo que nadie duda es que Dante fue uno de los directores estrella de los 80 que cayó en desgracia en la década posterior y que ahora parece volver a encontrar su lugar en el mundillo cinematográfico. Como a Tarantino, le fascinan las películas de serie B setentonas, lo que refleja invitando a participar en sus filmes a intérpretes veteranos de esa época, como Dick Miller, Kevin McCarthy y Kenneth Tobey. Para Dante, el cine actual está perdiendo la esencia del arte para convertirse en una máquina sólo obsesionada con hacer dinero: «Antes existía un equilibrio entre todos los géneros. Los 80 eran muy diferentes, hoy se hacen menos películas, pero cuesta mucho más hacerlas. Y las estrellas no llenan las pantallas, con la excepción de Will Smith y un par más», apunta un pesimista Dante.


El veterano director, nacido en Nueva Jersey el 28 de noviembre de 1946, añade que «los estudios están desesperados porque no saben qué hacer, ni con quién rodar películas. El único género que se ha convertido en un valor seguro es el de terror. No obstante, la mayoría de las cintas de miedo se realizan pensando en los adolescentes, pero los verdaderos aficionados, los que han crecido con los filmes producidos por Fangoria, quieren ver cada vez más y más sangre...». Algo que no parece entusiasmarle demasiado a Dante.

En realidad, y aunque suene raro, cuando era joven deseaba ser animador, por eso decidió ingresar a una escuela de arte, aunque poco después comenzó a interesarse en serio por el cine, del que siempre fue un furibundo fan, por otro lado. Después de trabajar a las órdenes de Roger Corman (igual que les sucedió a Francis Ford Coppola y James Cameron) en el montaje, debuta en 1968 con una inclasificable ópera prima, una película-maratón que dura la friolera de siete horas compuesta por anuncios, tráilers y secuencias de otros filmes a la que tituló «The Movie Orgy» (1968), y que realizó con la inestimable ayuda de su amigo Jon Davidson. Diez años después aparecía «Piraña», escrita por John Sayles, un tributo al fabuloso «Tiburón» (1975) de Spielberg que rápidamente contó con miles de admiradores: «Como director puedes ser vanguardista, pero nunca demasiado; puedes mostrar pechos, pero no desnudos; puedes jugar con la sangre, pero no pasarte, y eso es lo que me gusta, encontrar en los límites al artista. El cine ya ha mostrado en su historia desde que nació todo cuanto se puede hacer con el cuerpo de un ser humano, así que pienso que está bien copiar y tratar de mostrarlo desde otro ángulo», confiesa Dante.


El fenómeno del hombre lobo
En 1981 dirigió «Aullidos», un tíulo clave en el cine sobre licántropos que recibió un aluvión de buenas críticas, ya que posee unos efectos especiales increíbles para la época y combina perfectamente el terror con una gran dosis de humor: «Este filme podría venderse con la misma frase publicitaria de "Aullidos" –«Imagina tu gran miedo convertido en realidad»–. En mi nueva película los personajes se enfrentan a sus temores, es una gran premisa de partida, y por qué no voy a reciclar la idea que utilicé en una de mis obras antiguas cuando todo el mundo está reciclando las de los demás...», comenta irónico. En 1985, presenta «Exploradores», una producción para toda la familia que protagonizaron unos jovencísimos Ethan Hawke y el tristemente desaparecido River Phoenix.

Al igual que otros colegas de su generación (el mencionado Spielberg, John Landis, George Lucas...), Dante no oculta cuáles son sus referentes culturales: el cómic, la televisión y el cine de serie B. Influencias que vuelven a ser evidentes en «Miedos». Rodada (¿y cuántas más hoy día?) en 3D, no oculta su fascinación por esta tecnología. Y , sin embargo, advierte de que «un cierto porcentaje de público no puede procesar ese formato porque le produce dolor de cabeza o, peor aún, no pueden disfrutarlo porque lo ven borroso. A ellos nunca les va a gustar el 3D. Por eso opino que no se debe presentar el 3D de una forma pobre, mal hecho, porque si no acabará siendo perjudicial para nosotros mismos», indica Dante. Que también pretende volver a poner de moda el terror de los 80, aquel tan cómico e infantil, como buena parte de su cine entonces. La edad de oro de Dante, aunque a él le gusta matizar que «muchas de mis películas de los 90 no triunfaron entre los espectadores como "Dick Tracy", pero luego se hicieron muy populares».

El éxito de «Aullidos» puso el nombre de Joe Dante de moda, un tipo que ya demostró su talento en aquel título capaz de crear complejos efectos visuales: «En la época que vivimos, el 3D se ha convertido en un arte porque hay que planearlo, no se pueden trabajar imágenes sin ritmo y sentido y luedo dimensionarlas. Debes tenerlo todo en la cabeza al grabarlas y editarlas. El 3D murió en los 80 por los problemas que tenía a la hora de proyectarse, la mayoría de las salas no estaban preparadas para programarlo, lo que por desgracia volverá a pasar si no tenemos cuidado», advierte.
 
Después de otro bombazo, la deliciosa y para tantos amantes del género imprescindible «Gremlins» (1984), cuyo guión fue obra de Chris Columbus (el mismo que más tarde rodaría dos entregas de «Harry Potter»), y «El chip prodigioso» (1987), que también obtuvo una inmejorable respuesta en todo el mundo, con Dennis Quaid y Meg Ryan, Dante señala que empezó a sentir el rechazo de Hollywood. Aunque todavía no paró: «No matarás al vecino», «Matinée», un emotivo homenaje al séptimo arte que no obtuvo el eco que merecía... Hasta que estrena un nuevo trabajo más ambicioso, «Pequeños guerreros» (1998), filme de entretenimiento que no triunfó en la taquilla a pesar de que estaba en la línea de «Toy Story» (1995): «Es posible que aquella producción no atrajera al público por su tono anticomercial», asegura Jonathan Rosen- baum, un prestigioso crítico ame- ricano. Es más: según el periodista, «Pequeños guerreros» es más inteligente y ambiciosa incluso que «Salvar al soldado Ryan» (1998). Otra vez el nombre de Spielberg.


Director de culto
Lo cierto es que Joe Dante disfruta ahora de su estatus como director de culto y «Miedos» podría reactivar su carrera en la gran pantalla. Porque en televisión sigue muy activa desde que en 1982 debutara en el medio con la dirección de dos capítulos de la serie «Agárralo como puedas». A lo que habría que sumar su colaboración en otras muchas, como la mítica «En los límites de la realidad», «Gritos en la noche», la no menos notable «Masters of Horror» (su capítulo «Homecoming» consiguió la mención especial del jurado del Festival de Sitges en 2006 y el premio al mejor guión)y hasta un capítulo de «CSI: Nueva York»... Sin contar con «Second Civil War» (en la que intervenían James Coburn y Ron Perlman), una sobresaliente y controvertida película de política-ficción que nunca vio la luz en España. «Estoy encantado con la libertad que he conseguido en mi profesión, ahora hago lo que quiero, el público y la crítica saben lo que esperan de mí», subraya en este sentido y con énfasis Dante. Quien nos reveló además durante la entrevista que no piensa realizar una versión nueva de «Gremlins» en 3D, pero si advirtió de que en la Meca ya están preparando el «remake» de «Piraña»: «Me preguntaron si quería participar en el proyecto, y yo, que estaba haciendo otra cosa, les comenté que no podía. Lo que me sorprendió fue que no la planteasen en 3D. Me dieron una buena respuesta, yo no había caído: que en ese formato, el agua no se ve bien. Es bastante difícil grabar en el agua por la forma en que el vídeo reacciona frente a la luz. En cuanto al pez, lo están creando por computadora, claro está».


¿Oprah, en otra dimensión?
Antes de despedirme de Dante quiero saber si cree que el 3D acabará llegando también de manera plena a la televisión. Y no lo duda ni un instante: «Lo primero que hay que preguntarse es si realmente merece la pena sentarse en tu casa cinco horas frente a una pantalla 3D. Tal vez dos horas y sin anuncios sí, pero ver el "show"de Oprah en 3D o las noticias, por ejemplo, me parece algo realmente insoportable. Y no creo que haya demasiada demanda de esos productos... Tal vez por las películas y, como es lógico, por los deportes, que serán mucho mejor vendidos con ese sistema», apostilla uno de los cineastas que mejor nos entretuvo durante los años de la Movida.


El detalle
Quizás la carrera de Joe Dante no hubiera sido la misma si no hubiese debutado en el cine junto a Roger Corman. Director, productor, amante de la serie B y el cine fantástico, y descubridor de talentos como Francis Ford Coppola y James Cameron, influyó decisivamente en sus gustos. Años después, Dante se convirtió en la mano derecha de Steven Spielberg, quien, por su parte, siempre fue un gran admirador de Corman que, por cierto, ha cumplido ya 81 años.


Un legado fantástico
«GREMLINS» (1984)
Producida por Steven Spielberg, esta película se convirtió en un clásico del cine fantástico gracias a un adorable animal doméstico, un mogwai llamado Gizmo, que en determinadas circunstancias (cuando se moja, come después de medianoche o le da la luz del sol) se transforma en un monstruo. El inicialmente inofensivo animal, regalo de un padre a su hijo, se convertirá en la causa de una oleada de violencia en un pequeño pueblo de EE UU.
«PEQUEÑOS GUERREROS» (1998)
Se trata de una de sus obras más ambiciosas, pero el estreno tres años antes de la superior «Toy Story» perjudicó su taquilla, ya que ambas cintas estaban en la misma línea.
 «EL CHIP PRODIGIOSO» (1987)
Producida también por Spielberg, esta cinta, que sigue los argumentos de la mítica «Un viaje alucinante», de Richard Fleischer, logró el Oscar a los mejores efectos especiales.