CEOE busca a un hombre de consenso

«Se busca hombre de consenso». Así reza desde principios de septiembre pasado en Diego de León 50, cuartel general de la CEOE en Madrid. Después de meses de esperar un cambio de rumbo, sus barones se han levantado en armas contra Gerardo Díaz Ferrán.

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Conscientes del «deterioro sufrido por la imagen de la institución» de la mano de un líder cuestionado, tras los escándalos de Air Comet y Viajes Marsans, a la vuelta de vacaciones estivales le dieron un ultimátum: «o abandonas la Presidencia de la CEOE o te forzaremos a hacerlo tras la huelga general».

Un mes y medio después, la presión ejercida parece que dará sus frutos este miércoles, jornada en la que Díaz Ferrán comunicará primero al comité ejecutivo y luego a la junta directiva su intención de anticipar dos años las elecciones de la patronal.

Pese a que es una potestad exclusiva del presidente empresarial decidir el día de la convocatoria de los comicios, dejará en manos de la cúpula directiva la elección por consenso de una fecha, confirman a LA RAZÓN fuentes de la patronal. En este contexto, la cita con las urnas podría tener lugar a mediados de diciembre próximo o, como muy tarde, a principios del año que viene, según otras fuentes empresariales consultadas por este diario.

La mayor incógnita a despejar en este proceso es si Díaz Ferrán optará o no a su reelección. De momento, ha rehusado desvelar su destino. Fuentes de la patronal aseguran a este periódico que su decisión dependerá de si cuenta o no con el respaldo suficiente para repetir en el cargo.

Guerra de guerrillas

Con independencia de su futuro inmediato, la cúpula ejecutiva de la CEOE pondrá toda la carne en el asador para dulcificar la imagen de la institución transmitida por su presidente sin desearlo en estos convulsos meses. Con este objetivo en el punto de mira, tratará de no hacer excesivo ruido en la sucesión de Díaz Ferrán, resalta a LA RAZÓN un destacado dirigente empresarial. Por eso los aspirantes al cargo evitarán, por todos los medios, enzarzarse en una guerra de guerrillas.

De ahí que la cúpula empresarial coincida en buscar un hombre de consenso, que aúne las voluntades de propios y extraños y reciba el visto bueno de todos a la primera, sin necesidad de «abrir un duro y doloroso proceso sucesorio». Dirigentes empresariales coinciden en el perfil que debe tener ese «candidato blanco». En primer lugar, debe ser un empresario sin aspiraciones de eternizarse en la presidencia de la CEOE, como sus antecesores.

Esta ausencia de codicia, en esta ocasión, se convertirá en su mayor aval para convertirse en el nuevo máximo responsable de la patronal. «Al resto de candidatos no les importará tanto esperar a que soplen vientos más favorables para dar el asalto al poder dentro de cuatro años», una vez concluya el mandato un presidente de «transición», narra un dirigente empresarial.

Aunque la lista de candidatos es extensa, no todos atienden a este perfil. Por el momento, Joan Gaspart es el mejor situado. «A sus 66 años de edad, consideraría un colofón a su carrera profesional asumir por cuatro años las riendas de la CEOE», destacan fuentes de la patronal. El empresario catalán contaría con el visto bueno de Joan Rosell. El eterno candidato a la Presidencia de la CEOE será reelegido, con toda seguridad, este lunes como presidente de Fomento del Trabajo. A sus 53 años de edad, afronta por delante cuatro años más al frente de la patronal catalana. Precisamente, su juventud conserva intacta su oportunidad de cambiar Barcelona por Madrid en 2015.

La jugada

Rosell decidió adelantar sus elecciones dos meses, después de que Díaz Ferrán le comunicara su propósito de continuar al frente de la CEOE, al menos, hasta final de 2011. Sería entonces y no antes cuando avalaría su candidatura a la Presidencia de la patronal, según fuentes empresariales. En este contexto, el círculo más íntimo del presidente de Fomento le aconsejó un anticipo electoral para revalidar su mandato. Meses más tarde de la promesa incumplida, Rosell se encuentra entre la espada y la pared para dar la batalla por Madrid. De hecho, la cúpula directiva de Fomento ya le ha interrogado por sus intenciones si continúa al frente de la patronal catalana. Aunque Rosell ha dado la callada por respuesta, fuentes de Fomento afirman que, de momento, sopesa no presentarse a las elecciones de la CEOE.

Además de Rosell, el nombre de Arturo Fernández, presidente de CEIM, figura en un lugar destacado en todas las quinielas sucesorias. Pese a ello, Fernández, amigo personal de Díaz Ferrán, se ha descartado como candidato, lo que no significa que si es propuesto por aclamación renuncie a la Presidencia de la patronal.

El nombre de Santiago Herrero, presidente de los empresarios andaluces, ocupa también un lugar destacado en la lista de candidatos. De hecho, Herrero no ha ocultado su deseo de volver a aspirar a llevar las riendas de la patronal. «Si las circunstancias lo permiten, y al mismo tiempo lo aconsejan, obviamente, barajo la posibilidad de presentarme a la Presidencia de la CEOE». De esta manera tan contundente, despejó a principios de este mes sus intenciones. Eso sí, primero comprobará si cuenta con el respaldo suficiente para ser elegido para no repertir la experiencia de 2007, cuando el relevo de José María Cuevas recayó en Díaz Ferrán y le dejó en una incómoda posición.

Herrero tiene claro que en su derrota en 2007 influyeron el liderazgo de Cuevas y las indicaciones claras de sucesión que transmitió a la organización. Circunstancias que hoy en día ya no existen.

Rosell al frente de Fomento
Joan Rosell será reelegido hoy, con toda seguridad, presidente de Fomento del Trabajo, tras vencer en las urnas a su adversario Joaquim Boixareu. El primero presentó 204 avales, mientras que el segundo, que encabeza la lista crítica Foment Futur, tan sólo reunió 60. Ello indica que el tradicional presidente de Fomento tiene el camino bastante despejado para repetir mandato. En la junta directiva de Fomento del pasado 6 de octubre, los críticos plantearon tres preguntas a Rosell: si sería candidato a la CEOE en caso de ganar las elecciones en Fomento, si sería candidato a la CEOE en caso de perder las de Fomento y si acapararía los dos cargos en caso de ganar ambas. Las preguntas no fueron contestadas. El patrono catalán sólo se decidirá a dar el paso si tiene la plena seguridad de que saldrá elegido. Y desconoce todavía con qué apoyos puede contar. Por tanto, sería arriesgado para él posicionarse por el momento.