Estrasburgo

El caballo de Troya de Batasuna

Los abertzales asumen que ilegalizarán su partido y preparan la «resurrección» de una marca legal 

Los abertzales pusieron en marcha ayer una campaña de propaganda de su partido
Los abertzales pusieron en marcha ayer una campaña de propaganda de su partidolarazon

 «Lo están haciendo descarado, a las bravas, como si en sus planes finales estuviera la ilegalización de esa primera opción». De esta manera resumen expertos antiterroristas, consultados por LA RAZÓN, lo que está ocurriendo con el partido que la llamada «izquierda abertzale» (Batasuna) va a registrar en los próximos días en el Ministerio del Interior.

Tanto en la presentación que hicieron en Pamplona hace algunas semanas («estaba toda la alineación de la izquierda abertzale, incluso los suplentes», subrayan), como en la anunciada para mañana lunes, los protagonistas van a ser destacados dirigentes del entramado proetarra, entre ellos Rufino Echevarría. Se calcula que de los asistentes al acto que tuvo lugar en la capital navarra, el 70 por 100 tenía relación con dicho entorno.

Los estatutos del nuevo partido, redactados bajo la dirección delabogado Iñigo Iruin, pretenderán ajustarse en la letra, como han hecho en procesos electorales anteriores, a la legislación vigente y en ellos habrá un rechazo a todo tipo de violencia. Desde la «izquierda abertzale» se ha dicho que ahora se irá un poco más allá, pero se duda que haya condena expresa de ETA y una ruptura explícita con la banda. Los firmantes de la solicitud de registro serán, en este caso, personas sin antecedentes por actividades proetarras, según las citadas fuentes. Sin embargo, agregan, subyace la evidencia de que el partido es una continuidad de Batasuna y, por lo tanto, según las sentencias de los tribunales, entre ellos el de Estrasburgo, supeditado a ETA.

Los organizadores lo han querido dejar claro desde un principio (aunque en el momento del registro hagan algún tipo de escenificación) y, por lo tanto, debe ser ilegalizado. Lo contrario supondría una tremenda sorpresa para ellos y, en especial, para las asociaciones de víctimas que siguen de cerca todo lo que ocurre. Han dejado claro que no van a permitir que ocurra lo que pasó en las anteriores municipales, cuando, por conveniencias políticas derivadas del proceso de negociación, se dejaron pasar muchas candidaturas bajo las siglas de Acción Nacionalista Vasca (ANV) o agrupaciones electorales.

Desde el Gobierno Central y Vasco, y por parte de socialistas y nacionalistas, se ha pedido a ETA que anuncie el abandono de las actividades terroristas; y, en caso contrario, que Batasuna rompa con la banda. A cambio, se podrían presentar a las elecciones. Se trata de una estrategia peligrosa porque se le pide a los pistoleros y su entramado que adopten unas medidas perfectamente reversibles. Una vez conseguido el objetivo táctico de colar las candidaturas, podrían anunciar que vuelven al terrorismo ya que los objetivos estratégicos de «independencia y socialismo» no se han alcanzado.

La responsabilidad y el ridículo, por suponer una reiteración, marcaría para siempre a los que hubieran participado en la trampa, por acción u omisión. Es cierto que las modificaciones que se han introducido en la legislación vigente permitirían ir contra los electos, pero se trata de acciones judiciales, con sus plazos y procedimientos. Si, como se espera, la opción «A», la del nuevo partido, no cuela, ¿cuáles son los opciones «B» y «C» de los proetarras ?

Los expertos creen que, como ocurrió en 2007, pueden tener preparada alguna sigla política, que sería convenientemente potenciada o «resucitada» y, por supuesto, agrupaciones de electores. Batasuna ha seleccionado en distintas localidades a individuos de su confianza que no estén «contaminados» por su manifiesto apoyo a la «izquierda abertzale», con el fin de que puedan formar parte de las listas y, de esta manera, hacer más difícil su ilegalización. En donde hagan falta pocos candidatos, como en el Parlamento de Navarra y las Juntas Generales del País Vasco, se presentarían con Eusko Alkartasuna personas sin ningún tipo de antecedentes. Sería la opción «B».

La «C», que se pondrían en marcha si no ha prosperado ninguna de las dos anteriores, consistiría en votar, lisa y llanamente, las candidaturas de Eusko Alkartasuna, en especial si se confirma que este partido no va a ir en Navarra con Nafarroa Bai. Los expertos consultados sospechan que existe un acuerdo secreto para que, tras las elecciones, dirigentes provinciales y locales proetarras ocupen puestos «técnicos» de responsabilidad en las corporaciones y dirigirlas desde la sombra. No se sentarían en los escaños pero, en la práctica, serían los encargados del control del dinero, marcar líneas de actuación y manejar toda la información.