Khedira el cuarto de «Mou»

El alemán, de 23 años, firmará por cinco temporadas / El traspaso se cifra entre 13 y 14 millones de euros

Sami Khedira
Sami Khedira

Sami Khedira es el último refuerzo del Real Madrid 2010/2011. El alemán de origen tunecino fue uno de los estandartes de la floreciente generación que brilló con estilo renovado durante el pasado Mundial de Suráfrica. Su participación con Alemania vino precedida de la lesión del capitán de la selección, Michael Ballack; esta oportunidad le ha valido el fichaje por uno de los mejores equipos de Europa. Khedira hace las maletas y abandona Stuttgart por primera vez en su vida como futbolista. Madrid es su nuevo destino.Un contrato por cinco temporadas vinculará al jugador con el club de Chamartín. Su incorporación se prevé en las próximas fechas, una vez haya superado el correspondiente examen médico. Su contratación se daba casi por hecha el jueves, cuando el director deportivo del Stuttgart, el ex jugador Fredi Bobic, explicó en el «Bild» que el jugador le había comunicado su decisión de dejar el equipo y fichar por el Real Madrid. La página web del conjunto germano confirmaba ayer el traspaso del centrocampista. Su contrato con el club de la región de Baden finalizaba en junio de 2011, por lo que el Madrid deberá pagar entre 13 y 14 millones por el traspaso.Al igual que algunos jugadores de la prometedora selección alemana, los orígenes de Khedira están fuera de las fronteras germanas. Hijo de padre tunecino y madre alemana, nació en 1987 en Stuttgart. Con el club del suroeste debutó en 2006 en la Bundesliga, en un equipo con el portugués Fernando Meira (con el que comparte gran parecido físico) en la capitanía y bajo la dirección de Armin Veh desde el banquillo.Mourinho no contaba con el defensa Metzelder, el penúltimo alemán en vestir la camiseta del club del Bernabéu. Sami Khedira será el séptimo y, hasta la fecha, último jugador teutón que jugará en el Real Madrid. Antes de él, Günter Netzer, Paul Breitner, Bernd Schuster, Ulli Stielike, Bodo Illgner y Christoph Metzelder defendieron la zamarra blanca.