Recortes para fiestas y cócteles varios por Enrique Miguel RODRÍGUEZ

La Razón
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El maestro Antonio Burgos ha señalado el camino. Si en la Feria el comedor social más exquisito y solicitado ha sido la caseta de Carlos Herrera, yo mismo he disfrutado de la tarjeta VIP para la misma, como he relatado en mis crónicas de feriante, a partir de este momento para el Rocío, el Corpus y festividades varias, inauguraciones de temporada, aniversarios, bodas y bautizos, habrá efectivamente que reciclar las formas de actuación. Lo que se avecina es duro, ya se insinúa que vamos a pagar, mejor dicho, a repagar por el uso de las carreteras. Los gobernantes son unos trileros a la hora de cambiarte la bolita, ahora pagas, ahora vuelves a pagar. A saber: si me compro un coche, pago unos impuestos fortísimos, más varias tasas, incluidas las de circulación. Si cada vez que lleno el depósito de gasolina un 30% del importe es para el Estado, supongo que con eso, mas el IVA y el IRPF, ya está pagado el derecho a circular por las carreteras. Lo mismo en la Sanidad, sin contar que, como mi caso, habrá millones, aún pagando por ello, jamás he utilizado la Seguridad Social ni me ha pagado una sola aspirina. Pero si hay que pagar como buenísimos ciudadanos, pagaremos. Y lo dicho, para que no decaiga la fiesta, en el próximo Rocío que vuelvan las famosas cajas de zapatos de los años 50, con los filetes empanados y las chacinas varias. Que las fiestas y los cócteles parezcan una especie de botellón de comidas y bebidas, cada cual que aporte lo que buenamente pueda. De esta forma, se entenderá que los jóvenes, como siempre se han adelantado al futuro, y que una vez reconducido, el botellón social se impondrá. Ya se sabe, a grandes ruinas, grandes cajas de filetes empanados.