«Ya estamos desbordados» avisa Cáritas

Cáritas Española afirmó este miércoles que ha rebasado sus límites de ayuda a las personas necesitadas e instó a los poderes públicos a aumentar los recursos sociales para los más vulnerables.

Estas consideraciones se debatieron en la Asamblea General que Cáritas Española celebró los pasados 28 y 30 de enero en San Lorenzo de El Escorial (Madrid), cuya declaración final fue dada a conocer hoy.

En este sentido, esta institución denunció "la escasa respuesta de los servicios públicos, la aplicación de nuevos recortes sociales y el insuficiente alcance de las políticas sociales a la hora de atender los derechos básicos de los ciudadanos más golpeados por la crisis económica".

Cáritas Española instó a los poderes públicos a "aumentar los recursos de los servicios sociales para las personas más vulnerables"y subrayó que "la acción de ayuda"que realiza esta organización "tiene unos límites que ya están superados y que, dado el recorte en los recursos públicos, lo serán aún más".

El secretario general de Cáritas Española, Sebastián Mora, aportó en una rueda de prensa en Madrid datos que refuerzan estos llamamientos: 1,328 millones de hogares españoles con todos sus miembros activos en paro, cerca de un 50% de tasa de paro juvenil y 20,8% de índice de pobreza relativa.

"Esta realidad se ve agravada por los recortes en la protección social no sólo a nivel estatal, sino en las comunidades autónomas y ayuntamientos, que afectan directamente a la atención social de las personas y colectivos más vulnerables, y al incremento del número de personas que vienen derivadas de los servicios sociales municipales a nuestros proyectos", añadió.

Mora reclamó la firma de un acuerdo marco "por la inclusión social y el empleo de los excluidos más vulnerables"que contemple la participación de todos los actores sociales.

Por otro lado, el portavoz y secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino, entregó al presidente de Cáritas Española, Rafael del Río, un donativo de cuatro millones de euros, procedentes del Fondo Común Interdiocesano para programas de respuesta a la crisis económica.