Marruecos

Vicepresidente de facto

La Razón
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Dicen, quienes no le conocen, que Cristóbal Montoro está hiperactivo, pero yo me atrevo a asegurar que no, que simplemente está en su salsa. Está desde la economía haciendo política. El Ministro de Hacienda, luchó por la vicepresidencia económica, o en su defecto por el Ministerio de Economía y Hacienda, para ser como su mentor, el todopoderoso Rodrigo Rato. Por lo que, aparcado finalmente en Hacienda su tarea ha consistido en aupar su personaje a la cresta económica del Gobierno, para romper a su favor la bicefalia salomónica que ha creado el presidente con la desaparición de la vicepresidencia económica.

Desde su nombramiento, Montoro y Luis de Guindos se miran por el rabillo del ojo. Los dos son ministros pero ninguno es todopoderoso. Rajoy les quiso iguales. Pero en el protocolo la Hacienda es más antigua. Con ese viento a su favor y dueño de las tijeras podadoras de los gastos, apenas unas horas tardó el ministro de Hacienda en desautorizar unas declaraciones del Ministro de Economía. Y apenas unos días tardó en alzarse con la presidencia de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, en ausencia de Rajoy. La hiperactividad de Montoro tiene que ver con la necesidad que hay en política de hacerse huecos a codazos. Y ayudas no le van a faltar. Economista y político competente cuenta con excelentes apoyos dentro del Gobierno y en el seno del Partido Popular. Y con amigos en el mundo de la prensa por su simpatía y locuacidad.

Rajoy, imitando al presidente Calvo Sotelo –que venía de ser vicepresidente económico con Suárez– ha elegido presidir él mismo la Comisión Delegada de Asuntos Económicos y repartir igual juego entre sus dos ministros del ramo: Montoro –añadiéndole Administraciones Públicas– y de Guindos –sumándole Competitividad–. Pero en política las bicefalias perfectas no existen, son ententes imposibles por definición. La propia foto de la Comisión Delegada así lo dice: Montoro sentado a la derecha de Rajoy y De Guindos en la segunda posición por la izquierda, después del jefe de la oficina económica de Moncloa, Álvaro Nadal. La lectura, pues, es obvia: Montoro va elevándose a la categoría de vicepresidente económico de facto, capaz de enmendar la plana al mismísimo presidente del Gobierno a través de la edición alemana del «Financial Times», poniendo en duda el cumplimiento del déficit por parte de España.

Un protagonismo ascendente que está haciendo saltar las alarmas en Moncloa. Sólo dos días antes, también en esta misma semana, el ministro de Hacienda había anunciado consecuencias penales para los políticos que malgasten. Un «notición» que tapó el primer viaje de Rajoy, a Marruecos. Una «tapada» que ha sentado muy mal en el entorno del presidente.