Ahogados en la sala de juegos

Desde que comenzaron las investigaciones del hundimiento del crucero «Bulgaria» en el río Volga en paralelo con las labores de rescate, Fluvial Kamskoye, la naviera propietaria de la embarcación, cada vez sale peor parada. Para empezar, en el momento del accidente del domingo a tres kilómetros de la costa de la república de Tatarstán, a bordo iban 208 personas, cuando el barco sólo tiene capacidad para 140.

Imagen facilitada por el Ministerio de Emergencias de Tatarstán que muestra los cadáveres de cuatro víctimas del naufragio
Imagen facilitada por el Ministerio de Emergencias de Tatarstán que muestra los cadáveres de cuatro víctimas del naufragio

Para seguir, la Fiscalía General rusa denunció algunas de las infracciones cometidas por la compañía y sus tripulantes como que «la última reparación completa se realizó hace 30 años» y el «Bulgaria», que se fabricó en la antigua Checoslovaquia, llevaba navegando desde 1955 y «carecía de licencia para el transporte de pasajeros», indicó Marina Gridneva.
Un portavoz de la Fiscalía de Transporte del río Volga añadió que la embarcación llevaba el motor de babor inutilizado. «Cargó combustible sólo en la parte derecha, por lo que la escora del barco a estribor era de casi cuatro grados». Esta teoría, rechazada por la naviera, fue contrastada por uno de los turistas supervivientes, Nikolai Chernov, quien narró su pesadilla al periódico «Komsomolkaya Pravda». «Se inclinó el lado derecho y volcó, eso fue todo: no hubo ni pánico». Según Chernov, «el barco era muy viejo, malo» y «murieron muchos niños», entre ellos su nieto Kiril, de 5 años. Él pasó más de dos horas en las aguas del Volga junto a unos 80 supervivientes. Su mujer, Svetlana, no pudo salvarse. «No fuimos avisados de que el barco se hundía». Además, Chernov lamentó que dos barcos pasaron de largo y no los socorrieron.
Unos 60 pasajeros eran menores. Según los testimonios recogidos, una treintena de niños se encontraba en la sala de juegos en el momento del naufragio. «Prácticamente ningún niño se ha salvado», indicó Nataliya Makarova en la televisión estatal. «He perdido la esperanza de encontrar a mi hija de diez años».
El ministro de Situaciones de Emergencia, Serguei Shoigu, también ha perdido la esperanza de encontrar a más gente con vida. Así se lo trasladó al presidente ruso, Dimitri Medvedev, quien, a parte de decretar hoy día de luto nacional, encomendó a la Fiscalía hacer una investigación minuciosa, según recogió la agencia Ria Novosti. «El número de embarcaciones antiguas que navega por aguas rusas supera todos los límites», señaló Medvedev, al tiempo que indicó que, «si hasta ahora no había pasado nada, no significaba que no iba a ocurrir». De hecho, es el peor desastre que se recuerde en el río desde que el «Alexander Suvorov» se estrelló contra un puente en 1983 y murieron 176 personas.