Nobel para la investigación ética con células madre

La Academia sueca premia a John Gurdon y Shinya Yamanaka, padres de la reprogramación celular

Nobel de Medicina para Gurdon y Yamanaka, por su aportación a la reprogramación celular
Nobel de Medicina para Gurdon y Yamanaka, por su aportación a la reprogramación celular

Madrid- Hablar de investigación en células madre va asociado a un encendido debate sobre los límites éticos de la investigación. Sin embargo, las indagaciones llevadas a cabo por el británico John B. Gurdon y el japonés Shinya Yamanaka, galardonados ayer con el Premio Nobel de Medicina, han llevado en las últimas décadas a replantearse los términos. Y es que el Instituto Karolinska ha distinguido a los padres de la reprogramación celular, cuyos hallazgos han permitido la obtención de células de idéntico comportamiento que las embrionarias, pero sin tener que pasar por la destrucción de embriones humanos. La academia sueca manifestó que tanto Gurdon como Yamanaka «han revolucionado nuestros conocimientos sobre cómo se desarrollan las células y los organismos», lo que ha permitido desarrollar nuevos «métodos de diagnóstico y terapia».

A partir de una rana
John Bertrand Gurdon (Dippenhall, 1933), actualmente profesor de Zoología en la Universidad de Cambridge, abrió la veda en la investigación celular en 1962, cuando demostró que era posible clonar a una rana a partir de células intestinales de renacuajos totalmente diferenciados. Ya en los albores del siglo XXI, y también a través de la experimentación animal, logró extraer células madre de embriones anómalos, destinados a la muerte de forma inevitable. El biólogo afirmó ayer sentirse «inmensamente honrado» por una distinción «espectacular».

Ya en 2006 tomó el relevo Shinya Yamanaka (Osaka, 1962), logrando uno de los grandes hitos científicos en lo que va de siglo: la obtención de las llamadas iPS, las células madre pluripotentes inducidas, con las mismas propiedades que las embrionarias, y capaces de convertirse en cualquier tipo de célula del organismo. Una técnica esperanzadora, pero que el propio Yamanaka nunca ha dejado de matizar, al reconocer que está en sus pasos iniciales. Hay que recordar que el año pasado, durante una visita a Madrid para recoger el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento, confesó que fue el nacimiento de sus hijas lo que le inspiró en su investigación.

«Seguiré investigando para poder contribuir realmente a la sociedad y la medicina. Es un deber», afirmó ayer Yamanaka durante una rueda de prensa interrumpida por la llamada telefónica del primer ministro japonés, Yoshihiko Noda.

Con todo, el galardón no le va a distraer de sus obligaciones durante mucho tiempo: a partir de la semana que viene se concentrará en sus investigaciones y en supervisar las tesis universitarias de sus alumnos.