Por qué arrasa el cine fantástico español

El estreno de «Intruders», de Fresnadillo, confirma la fortaleza del género

Clive Owen y Ella Purnell, en una escena de «Intruders»
Clive Owen y Ella Purnell, en una escena de «Intruders»

Hay cine español de éxito más allá de «Torrente». Si no, que se lo digan a Juan Carlos Fresnadillo, que ha roto la taquilla en los cines españoles la semana del estreno de «Intruders», a pesar de la formidable competencia internacional. Más allá del talento indudable del director canario, lo que viene a confirmar este nuevo triunfo es el buen estado de forma en que se encuentra el género fantástico patrio. «"Intruders"no es una película de miedo, sino un filme sobre cómo los miedos se heredan de padres a hijos», nos comenta el joven realizador. Efectivamente, su nuevo filme no es una película de monstruos, pero tanto la familia de Pilar López de Ayala como la de Clive Owen están inquietos con la presencia de un hombre del coco, llamado Carahueca, que irrumpe cada noche con más vehemencia en el sueño de sus hijos. «No podría hacer una película sin elemento sobrenatural», admite Fresnadillo sobre su querencia al género.

Grandes estudios
El guión fue lo suficientemente atractivo como para atraer a coproductores británicos y a estrellas de la talla de Owen, pero, ¿por qué triunfa el cine de género español? «Los directores nacionales están más interesados por el elemento humano en este tipo de películas de lo que tradicionalmente se estaba», comenta Fresnadillo. Él mismo puede servir de ejemplo, pues después del éxito de su primer filme, «Intacto», ya fue tentado por los grandes estudios internacionales, lo que acabó cuajando en «28 semanas después». Jaume Balagueró, otro especialista del género que acaba de estrenar «Mientras duermes», sabe lo que es abarrotar salas en latitudes lejanas, sobre todo, gracias a la saga «Rec», y también nos ofrece su propia perspectiva sobre este asunto: «El terror es un género muy popular porque estimula una emoción. Desde el principio de los tiempos el hombre quiere emociones fuertes. Por eso, a los niños se les ha contado siempre historias terribles. Pero, ¿por qué ahora en España? Nuestras películas de terror se han vuelto más competitivas y conectan mejor con el público, que ya se ha acostumbrado a que una cinta de terror española puede ser tan competitiva como una de Hollywood y, a veces, más».
Para ilustrar la consideración internacional hacia este tipo de productos nacionales encaja la anécdota que cuenta Miguel Ángel Vivas, director de «Secuestrados». Viajó al Festival de Austin, en EE UU, con su primera película y cuando llegó se encontró con que se habían agotado las entradas para todas las sesiones de su filme. Se sorprendió y dijo: «No es posible porque a mí nadie me conoce ni a mi película tampoco». Le contestaron: «Ya, pero es que es española y de terror».
Además, están las cifras: con apenas tres millones de euros Juan Antonio Bayona logró un filme que fue visto por más de dos millones de espectadores en las salas españolas y que se estrenó en decenas de países extranjeros, entre ellos Estados Unidos, con más dos mil copias. Para el estreno en un mercado tan competitivo como éste, tanto la publicidad como el cartel hacían alusión a «Los otros» y «El laberinto del fauno», otros dos productos españoles que también arrasaron fuera.


«Hijos» de Álex de la Iglesia
Jaume Balagueró defiende a la generación de los Alejandro Amenábar y Paco Plaza, y también a la de los Juan Antonio Bayona, Juan Carlos Fresnadillo... Pero el autor de «[Rec]» asegura que el padre de todo este movimiento fue Álex de la Iglesia (en la imagen): «Fue el primero que hizo un cine comercial destinado a los jóvenes, con naves espaciales, y que la gente quería ver. El verdadero impulsor fue él». Y es que, años antes que ellos, De la Iglesia se adentró en el género con «Acción mutante» (1993) y «El día de la bestia» (1995).