España

Rajoy actualizará las pensiones con el IPC de enero de 2012

Si gana las elecciones, su primera llamada será al jefe de la oposición para convocarle a una reunión. Los impuestos no se van a tocar, salvo una rebaja para emprendedores

Mariano Rajoy, durante la entrevista con Gloria Lomana
Mariano Rajoy, durante la entrevista con Gloria Lomanalarazon

MADRID- Mariano Rajoy aclaró anoche algunos puntos de su programa electoral en la entrevista en Antena 3 que le realizó la directora de los Servicios Informativos de la cadena, Gloria Lomana. También sus respuestas a las preguntas de los internautas sirvieron para poner luz a sus planes de gobierno si gana las elecciones del 20-N. En materia de empleo, el eje de su campaña, Rajoy defendió que España no puede resignarse a las previsiones económicas que plantean que no habrá una recuperación económica antes de 2016, sean del organismo internacional que sean. Aunque en estos momentos «nadie es capaz de saber cuándo se puede crear empleo», el candidato popular recordó que en 1996, cuando el PP llegó al Gobierno con José María Aznar, la tasa de desempleo era del 22 por ciento, prácticamente igual que ahora, y que un año después las políticas impulsadas empezaron ya a dar resultado y comenzaron a crearse puestos de trabajo, hasta llegar a los cinco millones.

 

Su consejero demoscópico, el sociólogo Pedro Arriola, mantiene dentro del PP, y así se lo ha trasladado a Rajoy, que a día de hoy, después del cara a cara con Alfredo Pérez Rubalcaba, tienen prácticamente asegurada la mayoría absoluta, justa, pero absoluta. Y para acabar de rematarla, a once días de las elecciones el PP enseña una de las cartas que se había guardado debajo de la manga para dinamitar el discurso socialista de los «recortes». En su primer Presupuesto –su intención es que el Consejo de Ministros lo apruebe lo antes posible, incluso en enero, depende de lo «que se encuentren»– actualizará las pensiones con el IPC, como obliga la Ley del 98, y, por lo tanto, tumbará la actual congelación aprobada por el Gobierno socialista. Su plan es aplicar los ajustes a otros capítulos, en coherencia con la alternativa que defendió cuando en la primavera de 2010 el Congreso tramitó el plan de recortes aprobado por el Consejo de Ministros. Actualizar las pensiones es «un acto de justicia», dijo anoche. Otra cosa es la bajada del sueldo a los funcionarios aprobada también por el PSOE y cuya revisión tendrá que esperar. Rajoy se compromete a no aplicarles otra rebaja del 5 por ciento, pero no prometerá ninguna mejora hasta conocer la situación de las cuentas

 

La izquierda también le ataca por el flanco de los impuestos bajo la bandera de que no podrá cumplir su compromiso de no subirlos. Y anoche, en Antena 3, pisó con mucha prudencia el terreno: «En un primer momento ni subir ni bajar», salvo la rebaja anunciada para emprendedores. «La situación económica de cada momento nos debe decir si hay que subirlos, bajarlos o mantenerlos. En un primer momento, la idea es mantenerlos, salvo en el caso de los emprendedores, todas las pequeñas y medianas empresas y los autónomos», explicó. La tercera negación al programa oculto que el PSOE le atribuye es en materia de Sanidad: no privatizará la prestación de ningún servicio, «ni le diré a nadie que lo haga», ni implantará el copago. ¿Y de dónde saldrán los 30.000 millones de euros que hay que recortar del gasto público para cumplir con las exigencias de déficit de la UE? «No se trata de recortar, aunque recortes habrá que hacer, se trata de mejorar los ingresos, de hacer una política económica que haga que aumenten los ingresos para que haya que recortar mucho menos los gastos», receta el candidato popular. Está convencido de que en cuanto se recupere la confianza, con un cambio de Gobierno, comenzará la inversión, la recuperación y la creación de empleo.

 

Su primera llamada desde el Palacio de la Moncloa será al líder de la oposición, en principio Alfredo Pérez Rubalcaba, para convocarle a una reunión para explicarle sus medidas y conocer su disposición a colaborar. El titular que desea para el 21-N es «España cambia de rumbo», según le confesó a Gloria Lomana.

 

Por último, en materia de política antiterrorista, Rajoy también sigue pisando el terreno con la máxima prudencia. Ve bien el último anuncio de la banda del cese definitivo de la violencia, pero cree que «será mejor cuando ETA nos diga que se disuelve de manera irreversible». «A partir de ahí, ¿por qué tenemos que negociar? Luego, que hagan política si quieren, pero, a partir de ahí, Ley y Estado de Derecho; no hay nada que negociar». Una de las preguntas latentes es si su Gobierno cambiará la política penitenciaria, como exigen la izquierda abertzale, los nacionalistas y el PSOE, que se sumará también sin ambigüedades a ese discurso después del 20-N. Y su respuesta: «Habrá el cumplimiento de la ley; no hay nada más que decir». Sobre las marcas políticas de ETA, el candidato del PP sí se compromete a promover su ilegalización «siempre que formen parte de una organización terrorista». Anoche negó acuerdos en la sombra con el PSOE sobre la gestión del fin de ETA. «No tengo ningún compromiso con nadie ni he hablado con nadie de ese mundo. Haré lo que diga la ley», insistió.