«Estos días el glamour invade la ciudad»

«Estos días el glamour invade la ciudad»
«Estos días el glamour invade la ciudad»

Concejala-Presidenta del Distrito de Arganzuela, en Madrid, María Dolores Navarro afirma que la palabra que mejor define el carnaval de Venecia es glamour.
-¿Qué cree que va a pasar en las próximas elecciones?
-Como dice Alberto Ruiz Gallardón, no nos van a votar por lo que hemos hecho, sino por el programa que les decimos a los ciudadanos que vamos a hacer. En ese sentido el Partido Popular concurrirá con un programa muy ambicioso para los madrileños continuando con esa labor que ya se ha iniciado desde hace unos años de transformación de la ciudad de Madrid.
-Hace pocos años pasó un carnaval en Venecia. ¿Cómo fue?
-Sí, fue en 2005. Tuve la gran suerte de poder viajar con unas amigas durante 4 días para disfrutar del carnaval. Además, allí teníamos unos amigos que trabajaban en el Parlamento Europeo y eso nos permitió disfrutar de esta cita de una manera mucho más intensa, no como meras turistas.
-¿Pudieron vivir alguna de las fiestas privadas que se organizan en la ciudad con motivo de estas fechas?
-Sí, pudimos estar en algunas fiestas, pero lo cierto es que como mejor se vive el carnaval es en la calle. Es un deleite porque todo el mundo se disfraza de forma muy elegante, es parte de su cultura. Disfrutamos de los callejones de la ciudad, sus patios secretos e incluso de sus mercadillos. Al margen de vivir el bullicio de las calles fuimos a una fiesta en un palacio. Fue una celebración que tenía como tema el terror y fuimos disfrazadas de brujas-vampiresas. Llevábamos unas máscaras maravillosas llenas de plumaje, capas, guantes… La fiesta fue impresionante, porque llegamos en góndola. La verdad es que no lo voy a olvidar nunca.
-¿En qué consistió la cita?
-Era un baile de disfraces en el que nadie se quitó las máscaras. Primero hubo una cena y después comenzó lo que es la fiesta, con la barra libre, el baile…
-¿Es un carnaval caro?
-Venecia es el superlativo tanto en arte, historia, iglesias, romanticismo... Y también de lo caro que es. Pero merece la pena, porque son unos días en los que el glamour lo invade todo.