Sara Baras abre hoy un programa de galas variado y lleno de calidad

«El Festival mezcla a las figuras con excelentes artistas que no son tan mediáticos»
«El Festival mezcla a las figuras con excelentes artistas que no son tan mediáticos»

Van ya 52 ediciones del Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión y el certamen no deja de reinventarse y renovarse. Hace tiempo que el famoso festival se abrió, en su ciclo de galas, a las más mediáticas figuras del flamenco, dejando atrás aquellas inacabables veladas con cuatro, cinco o hasta seis artistas, que acababan casi a las claras del día. Sin embargo, tal vez cosa de la crisis, de hacer de la necesidad virtud, este año se recobran las galas con varios artistas en un aroma que resulta saludable, pues después de todo contar cada año con la misma media docena de cantaores, tocaores o bailaores famosos está al alcance de todo el mundo, siempre que se cuente con el presupuesto adecuado.

El festival, como debe ser, ha conseguido, con una buena gestión, a que no solo los concursantes, sino también los grandes los artistas invitados consideren un honor estar en el mismo, aunque no sea siempre donde más cobren. Esta particularidad se da mucho en el mundo de la ópera (no tanto en el flamenco) donde las grandes estrellas cantan en los míticos escenarios (como Milán) por mucho menos dinero del que lo hacen luego en «provincias», porque saben que haber actuado en los lugares de referencia les da el prestigio que les permite exigir en otros menos importantes un mayor caché.

El caso es que esta edición del Festival, que anoche tuvo su pórtico con el pregón de la escritora María Dueñas, mezcla muy adecuadamente a las figuras (hoy abre Sara Baras y mañana viernes actuará José Mercé, un clásico de La Unión) con excelentes artistas, que lo son, y de primer rango artístico, pero que están en un segundo escalón en cuanto a popularidad mediática. Así, el sábado 4 actuarán el guitarrista cartagenero Carlos Piñana (perteneciente a la importantísima saga flamenca de los Piñana), que presentará su último disco, «Manos libres», y Juan Valderrama, hijo del mítico artista del mismo nombre ya desaparecido. Seguramente no es casual la unión de estos dos intérpretes en el escenario la misma noche, porque hoy es sabido que sus respectivos abuelo y padre están en el origen y comienzo de este certamen, que encontraron a comienzos de los sesenta a un alcalde dispuesto a tirar para adelante, Esteban Bernal, el edil que inició el concurso, y que este año va a ser nombrado durante estos días Hijo Adoptivo de La Unión.

El domingo día 5, otra noche variadísima con el muy jondo piano de Dorantes (heredero de otra familia legendaria del flamenco, los Perrate de Lebrija, con el Lebrijano y tantos otros nombres surgidos de ella). En el espectáculo serán artistas invitados Pastora Galván y Joaquín Grilo, baile de muchos quilates. Completan la noche dos recientes ganadores de Lámpara Minera: Rocío Márquez y Miguel de Tena.

El lunes 6 la noche es para dos todavía jóvenes artistas de gran talento: Arcángel y Marina Heredia. Dos voces con calidad y hondura. Finalmente, y antes de que a partir de miércoles 8 comience la fase de concurso, cierra el ciclo de grandes galas la cantante Pasión Vega, dueña de una poderosa y bella voz, aunque tal vez más cerca de la copla o la canción que del flamenco.

A todo esto, naturalmente, hay que añadir una intensa semana de conferencias, exposiciones, presentación de libros, premios y reconocimientos de todo tipo. En resumen: casi una perfecta cuadratura del círculo.