Los vehículos de lujo también se preocupan por el consumo

Cuando hace ahora aproximadamente tres años la firma británica Jaguar lanzó al mercado su modelo XF como berlina de gran representación, su diseño supuso una auténtica renovación para la marca que entonces estaba dentro de la esfera de Ford y hoy pertenece al grupo indio Tata, uno de los más fuertes y diversificados del mundo.

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Las nuevas formas conseguían romper con su estilo clásico, pero mantenían una indudable elegancia, que siempre ha sido el marchamo de los coches salidos de la fábrica creada por Sir Williams Lyons. Ahora los hombres de Jaguar han llevado a cabo un cambio que no sólo es estético, sino también mecánico. Lo más destacable en este apartado es, sin duda, su nuevo motor i4 diésel de 2.2 litros, su nuevo cambio automático de 8 velocidades y la introducción de la tecnología «start-stop» inteligente.

El nuevo motor de gasóleo i4 2.2 ofrece una potencia de 190 caballos y cuenta con un par motor muy agradable que rinde su fuerza desde la parte baja del cuentavueltas, lo que facilita la conducción en ciudad y a la vez, buenas aceleraciones, como lo demuestra su cifra de paso de cero a cien por hora en sólo 8,5 segundos. Un valor destacable para un diésel, así como su velocidad máxima de 225 km/h. Sin embargo, los datos más destacables son su bajo consumo, de únicamente 5,4 litros, y la baja emisión de gases nocivos a la atmósfera, que con sólo 149 gramos cumple con la normativa Euro Stage V.

El sistema «start-stop» que hemos mencionado funciona sólo si circulamos con el cambio automático y entra en funcionamiento cuando el conductor pisa con la suficiente presión el pedal del freno hasta detener por completo el vehículo. En ese momento el motor se apaga y se ilumina en el panel de instrumentos el símbolo «ECO». Cuando el conductor libera presión del freno, el motor vuelve a ponerse en marcha con un sistema que resulta un 40% más rápido que cualquier otro coche de la competencia que esté equipado con este mismo dispositivo.

Este sistema inteligente está también pensado para poner de nuevo en marcha el motor y responder de forma muy rápida ante un posible cambio de opinión del conductor en el último momento. El «start- stop», que ya se impone en todos los turismos más modernos, reúne las ventajas de poder reducir el consumo de manera significativa, sobre todo en tráfico urbano y, además, la emisión de gases de escape al contaminado aire que respiramos. En función de la utilización, se puede llegar a ahorrar con estas paradas de motor más de un 10% de la factura de la gasolinera.