Esconder a ZP por Carmen Gurruchaga

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El secretario general del PSOE, Rodríguez Zapatero, es todavía el presidente del Gobierno de España, por lo que ha de ser tratado con deferencia por todos, pero sobre todo, por sus compañeros de partido y de Gobierno. Y no lo están haciendo. Ayer, Chaves aseguró en Cádiz que el titular del Ejecutivo se ha inmolado para salvar a España. Pues bien, si de verdad creen que es así, deberían sentirse tan orgullosos de su hazaña que el candidato socialista tendría que haberlo «exhibido» en los principales actos de campaña que ha celebrado. En cambio, lo ha tratado como si el presidente tuviera una enfermedad infectocontagiosa que aconsejara alejarse de él lo máximo posible. Hace unos días fue noticia el hecho de que lo mencionara en un mitin y ayer volvió a ser noticia porque lo invitó a participar en el acto de Málaga, en medio de un totum revolutum, en el que además de Rubalcaba y Zapatero estaban Griñán, Trinidad Jiménez, que es malagueña y cabeza de lista por esa provincia; el lehendakari Patxi López, que veranea en la provincia, Eduardo Madina, Elena Valenciano, y sendos vídeos de Felipe González y Alfonso Guerra. La única explicación plausible a la realización de este mitin «original y participativo», en palabras de los organizadores, es la pretensión de que la presencia de Zapatero pasara desapercibida. Porque esta estrategia esconde la intención de la vieja guardia de recuperar el poder en el partido tras los comicios del domingo, que ya dan por perdidos. Y Chaves lo dejó claro ayer: «Yo creo que tiene que seguir (Rubalcaba), hay que darle un margen de confianza y de respaldo».