La maldiciónde Batman por Sergi Sánchez

Tragedias y accidentes rodean las películas del superhéroe

BARCELONA.- ¿Batman, el superhéroe gafe? A la lista de desgracias me remito: un cámara muerto accidentalmente durante uno de los rodajes de la trilogía, Heath Ledger convertido en mito póstumo después de una mezcla letal de alcohol y barbitúricos, Christian Bale acusado de pelearse violentamente con su madre y su hermana en los días previos al estreno de «El caballero oscuro», Morgan Freeman rompiéndose un brazo y un hombro en un accidente de coche en 2008… Y ahora un lunático que, en un cine de Denver, ha irrumpido con una escopeta en la sala donde se proyectaba la última entrega del Batman de Nolan para confundirse con el tiroteo de la pantalla y llevarse por delante a doce personas y herir a medio centenar de espectadores.
Los aficionados a la teoría de la conspiración, adictos a la rumorología vírica de las redes sociales, empiezan a comparar la trilogía de Christopher Nolan con aquel «Cuervo» de infausto recuerdo que acabó con la vida de Brandon Lee. «La maldición de Batman» tuitean los nuevos cotillas digitales. Es una maldición alimentada por la propia idiosincrasia de la película, la superproducción más siniestra y apocalíptica que un estudio haya tenido la osadía de financiar. El francotirador de Denver, que supuestamente llevaba la máscara que el supervillano halterofílico Bane ostenta en el filme, quizás quería imitar la indignación de ese líder anarquista que no está satisfecho con las estrategias de un sistema corrupto hasta la raíz. No es que «El caballero oscuro: la leyenda renace» incite a la violencia terrorista: lo único que hace es ser testigo de su tiempo, reflejar el caos al que está abocada una sociedad resquebrajada por la crisis, el enfado infinito de los que han sufrido el escarnio de la marginación. No es que haya recaído una maldición sobre el Batman de Nolan: es que Nolan ha escogido contarnos la maldita época que nos ha tocado vivir.