Arenas despliega en 66 medidas el discurso que ganó el 22-M

Basa su discurso en los tres ejes de la austeridad, las reformas profundas y la regeneración democrática

El presidente de los populares andaluces, durante su intervención
El presidente de los populares andaluces, durante su intervención

Sevilla- Por ninguno de los dos extremos destacó la contienda en el atril entre el presidente de la Junta y el líder de los populares. Ni fue un debate bronco, ni con los mimbres de brillantez esperados para el momento crucial por el que atraviesa Andalucía, que por primera vez, a tenor de los resultados de las últimas elecciones municipales, pisa los terrenos de un posible cambio de Gobierno que puede estar a la vuelta de la esquina: el próximo mes de marzo si no hay, como parece que no habrá, adelanto electoral. Recordó, sin embargo, en muchos momentos a las habituales sesiones de los jueves de control al Ejecutivo.
Javier Arenas se presentó con los tres estandartes sobre los que viene insistiendo prácticamente desde que tomó las riendas del partido en 2004: austeridad, regeneración y reformas profundas. Es la base programática con la que el PP consiguió una victoria histórica en las últimas elecciones municipales. El presidente del PP-A desplegó este triple mensaje en un documento de 66 propuestas de Gobierno, muchas de ellas ya conocidas, que depositó reverencialmente en el escaño del presidente andaluz cuando acabó su turno de réplica. Esta vez Griñán, a diferencia del ya famoso episodio de marzo de 2010, en la antesala del congreso extraordinario en el que cogió el timón del PSOE-A, no abandonó expeditivamente su asiento antes de recibir los documentos.
En el capítulo de regeneración democrática, el presidente del PP-A propuso que los familiares directos de los parlamentarios y altos cargos no puedan contratar con la Junta sin concurso público, al tiempo que los directivos de empresas y altos cargos no contraten con estas empresas en las que hayan trabajado hasta cinco años después de su cese o relevo. La incompatibilidad de la condición de cargo público con las presidencias de los parques naturales o la modificación de la ley que regula las iniciativas legislativas populares para reducir a 40.000 las firmas exigidas fueron otras de las iniciativas en este terreno, la última en un claro guiño al movimiento 15-M que en gran medida ha conseguido marcar la agenda tanto del Debate sobre el Estado de la Nación como del Debate sobre el Estado de la Comunidad.
La eliminación del 50 por ciento de altos cargos, de delegados provinciales, de un 25 por ciento de puestos de libre designación, la reducción de las oficinas en el extranjero o que todos los directores generales sean funcionarios fueron otras de las propuestas del capítulo de austeridad.
Sobre todas estas iniciativas fue preguntando Javier Arenas al presidente andaluz si estaba de acuerdo y sobre ninguna de ellas, como viene ocurriendo desde que Griñán accediera a la Junta de Andalucía en abril de 2009, encontró respaldo. De hecho, hay iniciativas estrella del presidente de la Junta que apuntaron en un principio en esta dirección, como la supresión de delegaciones provinciales, y que posteriormente no se han materializado. El único recorte de delegados provinciales que se ha producido y que se encargó de recordar ayer Griñán –16– fue fruto de una crisis de Gobierno. «Ha traído el índice. De palabras hermosas podemos hablar hasta que queramos, pero luego hay que llenar eso de contenido», deslizó.
Arenas se encargó de sacar la radiografía de una Andalucía con casi 1,2 millones de parados, con 367.000 familias sin ingresos. «Es insólito que diga que estamos mejor que el año pasado», reprochó al jefe del Ejecutivo y abundó: «Siempre encuentra un culpable. Hace un año la crisis financiera y Asia, ahora Europa y los mercados».
Tocó Arenas los puntos débiles del Gobierno andaluz. Primero la ley de reforma del sector público que ha puesto en jaque a la Junta. «Su autoritarismo –confunde autoritarismo con liderazgo, le espetó poco antes– ha llegado a incendiar la función pública», «no se puede actuar a la vez de pirómano y de bombero». El segundo, la trama de los expedientes de regulación de empleo. «¿Ha existido el asunto de los ERE?», lanzó irónicamente dirigiendo la mirada al escaño del presidente de la Junta. Griñán evitó referirse a la trama corrupta que investigan los juzgados en su intervención de casi dos horas de la mañana y también evitó el cuerpo a cuerpo con el líder del PP-A. Eso no dio pie a que se disparara la temperatura del debate. Sólo adujo el presidente andaluz que «en 30 años no ha sido condenado ningún cargo socialista en Andalucía». Arenas sí le espoleó previamente acusándolo de ser el responsable directo del «fondo de reptiles» y denunció el libramiento de ayudas para comprar la paz social en campaña electoral o para «empresas que querían comprar a otros medios de comunicación».
Antes de que Griñán pusiera el parche, puso Arenas el grano: «Andalucía es imprescindible que tenga Defensor». Para el copago sanitario, aludió a declaraciones de dirigentes socialistas como Carlos Ocaña, Antoni Castells, Ramón Jáuregui o Leire Pajín defendiéndolo abiertamente o como una vía a explorar.