Las agencias de calificación por José CLEMENTE

La Razón
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Instantes después de que el Consejo de Política Fiscal y Financiera hiciera público el histórico acuerdo alcanzado el pasado jueves entre el Gobierno y las comunidades autónomas para llevar adelante el duro ajuste que España necesita para poner sus cuentas en orden, varias agencias de «rating» establecían la calificación de la solvencia financiera de nuestro país al nivel del «bono basura», cuyo primer efecto en los mercados es la pérdida de credibilidad a la hora de colocar la deuda. A la buena noticia de que España hablaba el mismo lenguaje para todos sus territorios, le acompañaba esa otra, no tan buena, de la agencia «Moody's», que oscurecía lo que debía ser un motivo de orgullo patrio, una buena gestión del Gobierno central y un alivio para nuestras empresas e instituciones públicas. Al anuncio de la agencia se le sumarían horas más tarde prácticamente todos los medios de comunicación británicos, unos por la crisis abierta por el primer ministro de Gibraltar de enviar a la Royal Navy para expulsar a los pescadores españoles de sus aguas, los desajustes en las cuentas presentadas por Madrid, Valencia y Castilla-León, con otros tres mil millones de «agujero» no contabilizados, y, otros, por sus sempiternas envidias y odios hacia lo español.

Sin lugar a duda, que la Reina Doña Sofía excusase su presencia en los actos de la sexagenaria Isabel II no fueron, ni de lejos, los motivos principales para tan disparatada desavenencia, sino esos otros líos que nos trae la economía, especialmente en lo que afecta al dólar y al euro. Por eso nos preguntamos aquí ¿qué es y para qué sirve una agencia de rating? Pues bien, una agencia de calificación no es otra cosa que una entidad de carácter privado que analiza la solvencia financiera de un deudor, individual o colectivo, desde una empresa a un país, para que los inversores estén informados del riesgo que van a contraer cuando compran o venden valores de esa empresa o país. Las agencias más conocidas con «Moody's» y «‘Standard&Poor's». En sus polémicos informes destacan que cuanto más alta es la categoría del rating, mayor será la probabilidad de que el deudor realice los pagos en la fecha acordada. Este baremo sirve igualmente para los prestatarios, que siempre se ven beneficiados con las mejores ofertas de los mercados para compra y por ende su recuperación de lo prestado. La importancia que los prestamistas otorgan a estas agencias ha hecho que su prestigio fuera en aumento, sin tener en cuenta que en muchas ocasiones son utilizados por terceros o empresas en franca competencia con otras que les usan para hundir la credibilidad de sus rivales: Luego, del mismo modo que ha ido creciendo el prestigio de estas agencias ha ido también incrementándose el riesgo al error o utilización de éstas para causar tales daños.

Este desprestigio ha aumentado todavía más por el hecho de que determinados gobiernos bajo una moneda ataquen a otros con moneda distinta («zona dólar» versus «zona euro»), un perverso juego al que las empresas de rating se han prestado. De ahí que Merkel se preguntara quién estaba detrás de todos ellos, y si sólo viven para especular. No deja de ser curioso que éstas empresas operen desde la city de Londres y desde la de Nueva York, o entre sus clientes estén los «lobbies» más potentes de EE.UU. y Reino Unido.