Una victoria pírrica para Merkel

La elección del nuevo jefe de Estado se había convertido en una prueba del liderazgo para la canciller germana.

Angela Merkel y su candidato para presidente de Alemania, Christian Wulff
Angela Merkel y su candidato para presidente de Alemania, Christian Wulff

A la tercera fue la vencida. Angela Merkel no pudo respirar con alivio hasta ver cómo su candidato a la Presidencia de Alemania, Chistian Wulff, ganaba por mayoría absoluta en una tercera votación en la Asamblea Federal. La canciller pudo salvar los muebles in extremis, pero fue incapaz de evitar la escenificación de las diferencias internas que dividen a la coalición de democristianos y liberales, que jugaron con su voto en las dos primeras votaciones.En principio, el Gobierno gozaba de una confortable mayoría absoluta en la Asamblea Federal, que reúne a 622 diputados y otros tantos representantes de los 16 «länder», para imponer su candidato. Sin embargo, la elección del nuevo jefe de Estado ha minado la maltrecha credibilidad de Merkel. 44 diputados gubernamentales en la primera votación y 29 en la segunda hicieron caso omiso de las directrices de sus jefes de filas y apoyaron al aspirante de la oposición, Joachim Gauck.Lo cierto es que socialdemócratas y verdes ya metieron un gol a Merkel al elegir a Gauck, un pastor protestante de 70 años. Antiguo disidente de la RDA y director durante una década de los archivos de la Stasi –la temida Policía secreta de la Alemania del Este– Gauck se ganó pronto el favor de la población alemana con su carisma y su honestidad. Según un sondeo del diario «Bild Am Sonntag», un 42% votaría por Gauck y un 32% por Wulff si el presidente se eligiera en las urnas.Respetado tanto por la derecha como por la izquierda, Gauck no ha podido, sin embargo, superar la fuerte oposición de La Izquierda, el partido que une a socialdemócratas disidentes y ex comunistas de la RDA, que ha reducido sus opciones de victoria presentando a su propia candidata, la periodista Luc Jocimsen. Merkel, que prefería a su ministra de Trabajo, Ursula von der Layen, optó por Wulff para apaciguar la oposición interna en la Unión Cristiano Demócrata (CDU) y deshacerse al mismo tiempo de un ambicioso rival. Wulff, de 51 años, primer ministro de Baja Sajonia y uno de los vicepresidentes de la CDU, no ha ocultado sus críticas a la política del Gobierno. La difícil coalición entre liberales y democristianos ya pasó factura a la canciller en mayo, cuando perdió el poder en Renania del Norte-Westfalia y la mayoría en el Senado alemán. Las encuestas ya reflejan el desgaste del Gobierno, cuya gestión rechaza el 86% de los alemanes. Un reciente sondeo de Forsa para la revista "Stern"concedía a la CDU los peores resultados en una década. Peor aún son las previsiones para los liberales del ministro de Exteriroes, Guido Westerwelle, que rozan el 5% de votos necesarios para entrar en el Parlamento.El «vía crucis» político de la cancillerLa agónica victoria de su candidato a la Presidencia es el último quebradero de cabeza que ha soportado Merkel este curso político. Tras las elecciones de septiembre, la canciller acabó con la Gran Coalición con los socialdemócratas y pactó con los liberales. Sin embargo, estos nueve meses han evidenciado las enormes diferencias entre liberales y democristianos, especialmente en relación a la bajada de impuestos. Estas discrepancias y las dudas de la canciller sobre la ayuda a Grecia llevaron en mayo a la derrota en las eleccciones de Renania del Norte-Westfalia y la progresiva pérdida de autoridad de Merkel, en la que ya sólo confía un 39% de los alemanes.