El madrugón del PSOE

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La candidata número 7 de la lista del PSOE por Sevilla dijo recientemente que los vecinos de Los Remedios se levantan todos los días a las once de la mañana, salvo el de las elecciones, que lo van a hacer a las nueve. Sus palabras aludían al parecer, por extensión, a todos los votantes del PP. Pero tanto erró, en el sentido literal y figurado, que para desmentir su estulticia ha tenido que venir la Junta Electoral de Zona a recriminar a Juan Ignacio Zoido lo madrugador que es colocando carteles y banderolas doce horas antes de lo acordado. En el amanecer del día 5 los carteles estaban puestos y en el atardecer del mismo día ya estaban desmontados, lo que en sí mismo representa toda una sorpresa por cuanto quien los quitó fue el Ayuntamiento de Sevilla que no nos tenía precisamente acostumbrados durante estos últimos cuatro años a hacer ninguna cosa a tiempo. Llámenles cuando quieran, el día que tengan un bache en su calle o el que le monten una botellona en la puerta de su casa, y ya verán la cuenta que les hacen y el tiempo que les tardan. Con Zoido sí que se han dado prisa y han hecho mucho más rápido la cuenta: 2.098 euros con 96 céntimos para ser exactos por retirarle los carteles, más una multa, de cuantía aún por determinar, por incumplir la ordenanza que regula la publicidad en las calles. Los 96 céntimos deben ser en concepto de horas extra por el madrugón de los operarios o puede que una generosa rebaja de cuatro céntimos por pronto pago al candidato popular.
Si a eso le sumamos las palabras de Alfonso Guerra en su primer mitin en Sevilla refiriéndose a su rival, podrán tener una radiografía perfecta de la tónica intelectual que nos espera en los próximos días de campaña. Dijo Guerra que a la derecha le da igual poner de candidata a una cabra o a un juez en excedencia porque todos irían igualmente a votar. No está claro si lo que quiso decir es que los votantes del PP son tontos por no apreciar la diferencia o si por el contrario es él mismo el que no la aprecia, pero a donde parece que quería llegar era a la necesidad de parar los pies a la derecha bajo el supremo argumento de que hace más horteras las ciudades poniendo macetones en ellas. Como ven, un estímulo de peso que a cualquiera nos haría madrugar. Y si no lo hace, bien vale ese último esfuerzo de acudir a votar dormidos el día 22. Dormidos y parados, como dice Guerra.