Cristina Rosenvinge: «Sólo veo fútbol por amor a alguien que lo está viendo»

 
 

–La veo a usted en forma, ¿va a promocionar su nuevo disco «La joven dolores» en bicicleta?
–Soy activista de la bicicleta, pero ya me gustaría que fuera posible moverse por Madrid con tanta fluidez.

–En todo caso, tal y como está la música, habrá que tener ágil hasta el carácter, ¿no?
–El carácter siempre hay que tenerlo ágil para cualquier cosa que hagas.

–Es un disco repleto de mujeres míticas y estudiadas. ¿Cree que las mujeres jugamos en equipo?
–Sí, por supuesto, precisamente es una de nuestras muchas virtudes.

–¿Y considera que para avanzar hemos tenido que meterle muchos goles a los hombres?
–No se trata de meter goles, sino, más bien, de hacer equipo una vez más.

–Hablando de goles, cantar en inglés fue uno de los suyos. ¿Por qué ha vuelto al castellano?
–Porque he vuelto al equipo de base, a mis orígenes.

–Por cierto, ya hemos visto que le gusta lo de la bici, pero ¿y el fútbol?
–No tanto. Sólo veo el fútbol por amor a alguien que lo está viendo.

–¿Y es de algún equipo...?
–No realmente. En todo caso, de la Selección española.

–Y siendo de ascendencia danesa, cuando juega la selección danesa contra la española, ¿se le parte el corazón?
–No, voy con la Selección española.

–Para llegar a formar parte de la Selección hace falta una trayectoria, para hacer un disco como «La joven Dolores», al que han llegado a calificar de obra maestra, también. ¿Cómo lleva el éxito?
–Estupendamente. Me he entrenado mucho y durante mucho tiempo para esto.

–A lo largo de esa larga trayectoria, ¿ha contado usted con algún entrenador o es más bien autodidacta?
–Soy autodidacta, aunque con lo que sí que he contado ha sido con espléndidos jugadores dentro de mi banda.

–Homero decía que la mayor gloria se consigue con las propias manos y los propios pies, pero en el caso de un cantante será con su garganta, ¿no?
–La garganta es sólo una parte; en realidad, el cantante necesita el cuerpo entero.

–¿Y esa gloria es más importante en un directo que en un disco?
–Son momentos distintos del juego. Es como si fuera un triatlón: la composición es una prueba, la grabación es otra y el directo otra.

–En todo caso, usted la consigue más en espacios no demasiado grandes. Vamos, que usted es menos de cantar en estadios, como los Rolling, y más de locales, ¿no?
–Mi música no es para estadios, pero se desenvuelve bien en espacios medios.

–En internet se pueden ver hasta las mejores jugadas. ¿Es lógico que se puedan bajar las mejores y las peores músicas?
–Internet es una nueva herramienta que todavía tenemos que aprender a utilizar, pero es imparable. Se trata de establecer las nuevas reglas del juego.

–¿Y cree que la Ley Sinde favorece esas nuevas reglas del juego o todo lo contrario?
–Creo que no se está hablando todavía de todos los factores. Creo que hay otros muchos factores que todavía no se tratan en la ley ni públicamente, como es el papel de las compañías telefónicas o los buscadores de internet. Es decir, hay que hacer un nuevo reparto.

–Le he preguntado si le gusta el fútbol, pero ¿hay algún otro deporte, además de la bici, que le interese practicar o seguir?
–Cuando hay campeonatos sigo la gimnasia deportiva femenina.

–Y, dígame, si tuviera oportunidad, ¿le pondría letra al himno español, aunque sólo fuera para que lo pudieran cantar los deportistas cuando lo escuchan como hacen los de otros países?
–No sé si sería capaz de hacer un encargo tan importante.


En primera persona
«Nací en Madrid en 1964, estoy soltera, tengo dos niños, que son de lo que más orgullosa me siento. Me arrepiento de muchas cosas, todas inconfesables. Valoro el juego limpio, detesto las complicaciones innecesarias, perdono prácticamente todo y olvido, de hecho, demasiado rápido, tengo casi una capacidad amnésica. Soy muy despistada, muy trabajadora y mi estado habitual es risueño. A una isla desierta me llevaría prácticamente todo lo que tengo en casa.

Me gusta comer cualquier plato hecho con cariño y beber vino y sake. Tengo la manía de dormir con un peluche y el sueño que se me repite es que me ataca un animal salvaje… Debe de ser por lo de dormir con el peluche. Muchas veces me hacen reír y llorar las mismas cosas. Ya soy mayor y soy lo que quiero ser y si volviera a nacer sería… domadora de tigres».