Juegos Olímpicos

Londres

Ambición contagiosa

El equipo y Scariolo lamentaron la derrota porque «vinimos a ganar»

Pau Gasol y Kobe Bryant se funden en un abrazo tras la final de Pekín
Pau Gasol y Kobe Bryant se funden en un abrazo tras la final de Pekínlarazon

Haber sido campeones de casi todo no ha quitado el hambre a la Selección. Y esa hambre resulta contagiosa. El equipo llegó a Londres con la final de Pekín en mente y todos, desde Pau hasta el último miembro del banquillo, estaban convencidos de que se podía derrotar a Estados Unidos. Y eso lo pensaban incluso después de un torneo con demasiados sobresaltos y muy poco baloncesto. Por esa convicción se explica la reacción unánime del grupo a la conclusión de la final. Nadie en el vestuario estaba satisfecho. Y es que se perdió una final en la que habían existido opciones de victoria. «No sé si la mayoría creía que podíamos tener opciones, pero nosotros hablamos antes del partido y dijimos que para que algo sucediera, había que creer. Así lo demostramos durante el partido y por eso estamos orgullosos». Rudy compartía la opinión del líder del grupo: «Pensábamos que podíamos y de ahí nuestra frustración». Scariolo, en el que pudo ser su último partido como seleccionador, se había contagiado de esa ambición: «Esta vez ha sido más su carácter el que les ha permitido llegar hasta aquí, pero no podemos sentirnos totalmente satisfechos porque vinimos a ganar. Nos sentimos todos un poco tristes».
Una de las imágenes de los Juegos fue el emotivo abrazo que Kobe y Pau se dieron al final del partido. El estadounidense reconoció así el enorme esfuerzo de los suyos para lograr el oro y luego confesó lo que le había dicho a su compañero en los Lakers. «Le he dicho a Pau que le amo y que seguirá en los Lakers, ha jugado muy fuerte. Ha sido emocionante para mí, es siempre difícil ver a mi hermano que no ha ganado», confesó Kobe en la enésima muestra de reconocimiento para una Selección de leyenda.