Europa

Los inmigrantes prefieren España

Los extranjeros residentes en España suponen el 12,3 por ciento de la población, casi el doble que la cifra conjunta de la Unión Europea (6,4 por ciento), según datos publicados hoy por Eurostat, la oficina de estadística comunitaria.

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Subida generalizada del flujo de ciudadanos extranjeros en la UE27, pero sin salirse de lo que estaba esperado. Según el baremo de Eurostat, si en enero de 2008 había 30,8 millones de extranjeros en el continente –6 por ciento de la población–, en 2009 la cifra aumentó hasta los 31,9 millones – un 6,4–. Dentro de este mosaico, nuestro país es especialmente hospitalario: la población inmigrante de España supone el 12,3 por ciento del total. Un porcentaje sólo superado por Luxemburgo (43,5 por ciento), Letonia (17,9), Chipre (16,1) y Estonia (16). En este sentido, también ha crecido la inmigración en España. En 2008, los residentes extranjeros constituían el 11,6 por ciento. Prueba de este aumento es que hemos ganado un puesto en la UE con respecto al año anterior, adelantando a Irlanda en el porcentaje.

Así, nuestro país acoge a 5.651.000 extranjeros, cerca de 400.000 más que el año anterior. Y es que la crisis económica no ha significado que no sigan llegando inmigrantes a nuestras fronteras, sino que lo hacen en menor medida. «Crecer durante un año en 400.000 personas no es sorprendente para el conjunto de la UE», comenta a este periódico Miguel Pajares, doctor en Antrolopología Social de la Universidad de Barcelona. «El movimiento migratorio no se ha detenido, pero tampoco crece como antes», añade.

De hecho, recuerda que, según el padrón, el número de extranjeros en 2008 creció también en torno a 400.000 inmigrantes, cuando en años anteriores el aumento era de 700.000. Ahora, Pajares considera que, en este nuevo aumento anunciado por Eurostat, se encuentra mucha «gente que estaba ilegal y que ha regularizado su situación».

Con todo, Pajares pone en tela de juicio los resultados ofrecidos por Eurostat, pues «en ningún país de la UE se detecta» correctamente «el número de inmigrantes que retorna» a sus países de origen. Y aunque «hay que contar con que Eurostat nunca maneja datos muy recientes», lo cierto es que los últimos datos del padrón también otorgan un «pequeño» crecimiento a España lo que a inmigración se refiere.

Con los datos facilitados por Bruselas sobre la mesa, España es el segundo país en número de inmigrantes en términos absolutos con 5,7 millones, sólo superado por Alemania, que cuenta con 7,2 millones. Seguirían este ránking Reino Unido (4 millones), Italia (3,9) y Francia (3,7). De hecho, sólo en estos cinco países residen el 75 por ciento de los ciudadanos extranjeros.

Por el contrario, los países con menor porcentaje de población extranjera son Polonia, Rumanía, Bulgaria y Eslovaquia. En estos cuatro casos, la franja era del 1 por ciento o menor. Sin contar Malta, Bulgaria es el país con menos inmigrantes, en términos absolutos, del conjunto de la UE27: apenas 23.800.

Países de origen
¿De dónde proceden? En el conjunto de la UE27, de los 31,9 millones de inmigrantes, 11,2 vienen de otros países europeos –Rumanía, Polonia, Italia y portugal, principalmente–, 4,9 llegan de África, 4 de Asia y 3,3 del continente americano.

De fuera de la UE, los porcentajes de inmigración más importantes corresponden a Turquía (8 por ciento del total de extranjeros), Marruecos (6 por ciento) y Albania (3 por ciento).

Pero centrémonos en España. Su población inmigrante, el 12,3 ya citado, se repartiría entre el 5 por ciento que procede de otro estado miembro de la UE27 y el 7,4 que llega de países ajenos a Europa. Y mientras la edad media de los españoles está en 41,1 años, la de los ciudadanos extranjeros sería sensiblemente menor: 32,6 –35,5 para aquellos nacidos en un estado miembro y 31,1 para los de otros países– .

La tendencia en Europa es que la media de edad inmigrante sea menor que la nacional –salvo excepciones como Estonia, Letonia y Polonia–. Pero la diferencia de edad de casi 10 años que hallamos en España es de las más altas de Europa.

En cuanto a los países de origen de los inmigrantes que se asientan en nuestro país, la clasificación es la ya conocida a tenor de los últimos flujos migratorios: a la cabeza estaría Rumanía –11,8 por ciento de los residentes–, seguida de Marruecos –11,4– y, en tercer lugar, Ecuador –7,4–.


En busca de la plena integración

Rumanos
Rumanía es el país que mayor número de inmigrantes aporta a España –en torno a 706.000 censados, más 150.000 que se encuentran en situación ilegal–. La mayoría vive en pisos compartidos con otras familias. En la mayoría de los casos, los dos miembros de la pareja trabajan. El sector de la construcción, la hostelería y el servicio doméstico son sus profesiones habituales. Y por ello, unos 70.000 se han quedado en el paro.

Ecuatorianos
El tercer país en número de inmigrantes es Ecuador, con más de 415.500 residentes –20.000 de ellos irregulares–. Su adaptación fue tan fácil que pronto decidieron seguir los pasos de los españoles e hipotecarse para comprar una vivienda. Ésa fue su perdición: la crisis dejó a familias enteras sin trabajo y sin posibilidades de pagar las letras. Por ello, más de 48.000 ecuatorianos tenían subsidio de desempleo el año pasado.