ANÁLISIS: Tiempos de cordura por J M Zuloaga

La Razón
La RazónLa Razón

El PNV se configura, según los resultados de esta encuesta, como el gran árbitro para formar Gobierno después de las elecciones autonómicas. Podrá escoger como socios, dentro de las opciones más lógicas y cuerdas, a socialistas o a populares, aunque en este último caso tendría que hacerlo sin mayoría absoluta, pero con la importante baza de aliarse con los que gobiernan en Madrid, donde, guste o no, se toman las grandes decisiones, y no sólo las económicas. Una opción suicida, que demostraría un nivel de desesperación preocupante, sería un acuerdo entre Bildu-Amaiur y los socialistas, a cambio de vaya usted a saber qué: un pacto que siempre se puede vestir con el traje de la «paz», que lo mismo sirve para primavera-verano, que para otoño-invierno. No se equivoca el que piense que a alguien se le ha pasado por la cabeza tamaño desatino con tal de que el «proceso» por fin triunfe. También, porque nada se debe descartar en el País Vasco, cabe un acuerdo PNV con Bildu-Amaiur. Complicado. Nadie en su sano juicio mete al enemigo en casa. Los nacionalistas saben que el objetivo de los proetarras es sustituirles como marca de referencia del independetismo vasco, dentro de un proceso, para el que no tienen prisa, pero sí planes concretos. La fagocitación de Aralar, que LA RAZÓN adelantó, ya que estaba en los documentos de ETA, ha sido relativamente sencilla para Batasuna, aunque muchos se sonreían cuando lo publicamos.