Las familias dan la espalda a la oferta de ocio de la Semana Blanca

Déficit de ayudas, de consenso y de organización. Estos tres ejes son los que, según los agentes sociales implicados, han provocado que la primeriza Semana Blanca de descanso escolar se instaure por primer y último año en los hogares catalanes con hijos en edad de escolarización.

 
 

El experimento que instauró «in extremis» de su mandato el ex conseller de Educació, Ernest Maragall, llega con fecha de caducidad y con un alto índice de alumnos que pasarán estos días solos en casa porque sus familiares cercanos tienen que trabajar.

«Tijeretazo» a las ayudas

Hoy 418.131 escolares empiezan el primer turno de vacaciones para la mayoría de comarcas catalanas –exceptuando Barcelona y las comarcas de la mitad norte de Tarragona, que lo harán del 7 al 11 de marzo– y la respuesta a las actividades de ocio programadas ha sido algo más que tímida por las familias. «Sólo han solicitado las ayudas unas 700 Ampas (Asociaciones de padres y madres) de toda Cataluña, un interés escaso teniendo en cuenta que sólo en Barcelona hay 2.500 colegios», explica Àlex Castillo, vicepresidente de Fapac (Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Cataluña, que representa a más de 2.000 colegios).

La poca implicación de los padres en apuntar a sus hijos a salidas a la nieve o visitas a los museos en parte llega, según Castillo, por el recorte del 70 por ciento de las ayudas que instauró la consellera Irene Rigau nada más estrenarse en el cargo. «Las ayudas inciales ya eran de por sí insignificantes, por lo que conseguir una rebaja total y dejar 10 euros por alumno inscrito sobre una escapada de esquí de 300 o 400 euros no era una opción», subraya el vicepresidente de Fapac. Según la Federación, un 80 por ciento de los alumnos de Barcelona se quedarán en casa durante este parón escolar. «No hemos tenido suficientes becas para los sectores sociales más desfavorecidos, el Ayuntamiento de Barcelona ha sido el que más ha ayudado pero sabemos que existe un perfil que quedará desatendido porque los padres trabajan y no tienen dinero para poder pagar las actividades», apunta.

Con todo, desde Fapac calculan un tercio de los alumnos no irá a casales o actividades porqueambos o uno de sus padres no trabaja o está de vacaciones. La falta de implicación en las actividades que se traduce en que sólo 1.035 alumnos se han apuntado a las colonias organizadas por la Generalitat y todavía quedan libres 441 más.

Desde la Fundació Pere Tarrés, Aleix Llobet, director del servicio de Colonias y Vacaciones, indica que los que sí que se han interesado por la oferta de ocio han «desbordado» las salidas a la nieve y obviado las colonias de ocio que normalmente se hacen en verano y que se repetían para este descanso. «Somos un agente social que no formamos parte del sistema educativo, pero, sin duda, la falta de consenso ha impedido que esta propuesta tenga continuidad», indica.

Desde la Fundación no se han realizado nuevas contrataciones para las actividades, pero modificarán rutinas en los centros de esplai que funcionan durante todo el año fuera de horario escolar para adaptarse a la Semana Blanca y acoger a los niños.

Entre la oferta lúdica en la que todavía se pueden inscribir los alumnos del segundo turno –Barcelona– existe la posibilidad de esquiar y descansar en Llívia, colonias multideportivas en Tiana, colonias lingüísticas en el Bages, casales de invierno en los centros de esplai o rutas por los museos de Barcelona (Macba, Mnac, Museo de Arqueología, de Historia de Cataluña, de la Música y el Museo Marítimo).