Réquiem por José Guerrero

Seguro que José Guerrero jamás imaginó, ni en sus peores pesadillas, que sus obras, después de más de diez años de permanecer en su Granada natal, iban a salir de la ciudad con destino a un almacén en Madrid.

Una de las salas de exposición del Centro Guerrero, con la catedral al fondo
Una de las salas de exposición del Centro Guerrero, con la catedral al fondo

Sesenta piezas, entre óleos y obra sobre papel, que abandonarán el centro de arte de quien fue un nombre esencial en la Escuela de Nueva York, junto con Rothko, Motherwell y De Kooning, entre otros grandes artistas del expresionismo abstracto norteamericano. Su hija Lisa, que falleció hace un año, ya adelantó a este diario en mayo de 2009 cuál iba a ser el triste resultado de los dos últimos años de desencuentros entre las autoridades políticas y la familia: «Estoy cansada de hacer esfuerzos, pero hace tiempo que la Diputación de Granada y nosotros no estamos en la misma onda. Desde que se puso en marcha el centro, las personas de esta institución han cambiado; antes era gente culta y fue fácil llegar a un contrato de préstamo, pero ahora sólo ha habido problemas, explicaba en mayo de 2009».

El penúltimo capítulo de esta muerte anunciada ha sido la dimisión de los tres miembros que formaban el comité asesor: «Prácticamente desaparecido el Centro José Guerrero entendemos que ya no existe la comisión asesora de la que formamos parte desde un principio por nombramiento de la Diputación de Granada. No obstante, pensamos que debemos cumplir la formalidad de presentar nuestra dimisión, lo que hacemos mediante esta carta abierta, expresando nuestra gratitud a la institución que nos nombró y confió en nuestro trabajo». De esta manera arranca la carta abierta que el jueves enviaron al presidente de la Diputación de Granada, Antonio Martínez Caler. María Corral, Juan Manuel Bonet y Eduardo Quesada Dorador daban por concluida su labor, no remunerada, al frente del centro granadino. Según ha podido saber este diario, en todo el tiempo que han desempeñado su labor en el citado organismo solamente han visto una vez a uno de sus actuales responsables, Jorge López. Tras una reunión, en la que apenas pudo compartir con ellos una escueta cerveza (a la comida no le daba tiempo), espetó a dos de ellos: «Encantado de conoceros, he estado leyendo esta mañana vuestros curriculums y he visto que sois gente muy importante» (la transcripción es literal), con la consiguiente estupefacción de los presentes. «Hemos dimitido por mera formalidad», asegura Juan Manuel Bonet, y Quesada Dorador comenta que le produce verdadero sonrojo «la manera en la que se ha tratado a la familia, tanto a Tony como a Lisa, que, aunque han pasado gran parte de sus vidas en Estados Unidos (él es profesor en Pensilvania), son medio españoles, aunque con una mentalidad en la que no entran determinados plateamientos ni actitudes. Los chalaneos de los políticos no los entienden porque ellos utilizan otro lenguaje. Su paciencia ha sido ilimitada, solamente pidieron un Código de Buenas Prácticas y rehusaron cualquier tipo de contratación», dice.

«Vergüenza para la cultura»
La directora del José Guerrero, Yolanda Romero, fue cesada el pasado mes de septiembre, lo que significa que actualmente se encuentra descabezado y ala falta de nuevo responsable.
En Granada las movilizaciones para que el legado de José Guerrero no se mueva de la calle Oficios se suceden cada día. A las concentraciones y pitadas de las últimas semanas, se añaden cartas de adhesiones y firmas en facebook que piden a las autoridades que reconsideren su postura. El eco se ha escuchado en toda España y la noticia ha corrido como la pólvora en el extranjero. La Plataforma por el Centro José Guerrero ha sido una de las más activas. Ayer, uno de sus miembros, Joaquín Peña Toro, no perdía la esperanza «en una reunión con el consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Paulino Plata. La Diputación va por libre y tiene prisas. Confiamos en el sentido común de los políticos, cosa bastante difícil, porque es una vergüenza para el mundo de la cultura que la Junta de Andalucía deje perder el único centro de arte que tiene en Granada. Están haciendo oídos sordos. No han sabido consolidar lo que estaba creado. ¿Por qué desmantelarlo si funciona bien? ¿Por qué tirar por la borda diez años de prestigio?», se pregunta. Plata, por su parte, se mostraba esperanzado en poder llegar a un acuerdo en los próximos días «porque hay una ideas planteadas», explicaba sin querer desvelar nada más porque «se trata de un proceso de negociación muy complicado», declaraba a Ep.

Tiempo y dinero gastados
Tony Guerrero, hijo del artista, ha manifestado su pesar ante una situación que se ha prolongado durante demasiado tiempo: «Ahora, pasado año y medio y después de una inversión en tiempo, en preocupaciones y también (por qué no admitirlo) en gastos de todo tipo, es el momento de dar ese esfuerzo por concluido», con lo que ratifica la idea de que en breve las sesenta obras de José Guerrero, 40 óleos y 20 dibujos, irá a parar a un almacén familiar en Madrid que él no especifica. Es lógico pensar en los gastos que las operaciones de retirada de las obras, embalaje de las mismas, transporte, almacenamiento y seguros implicarán un desembolso cuantioso que sufragaría la Diputación de Granada.

Preguntado el Ministerio de Cultura por su postura con respecto al desmantelameinto del Centro José Guerrero, apenas una línea de correo electrónico: «El Ministerio no es miembro del patronato de estas instituciones ni gestiona los museos».

El origen del desencuentro entre la familia Guerrreo y la Diputación fue la pretensión de este organismo de crear una Fundación Granadina de Arte Contemporáneo en la que se incluyeran los fondos del Centro Guerrero, a lo que los herederos se opusieron al considerar que menoscabaría la identidad del centro. A partir de entonces, la Diputación cursó varias propuestas a la familia, partidaria de la constitución de una Fundación José Guerrero abierta al resto de las instituciones.