«Suecia connection»

El misterio no son los crímenes, sino el éxito. «Para mí es incomprensible. ¿Alguien me puede explicar por qué interesa en un país mediterráneo lo que sucede en un lugar donde el sol apenas rebasa el horizonte y la temperatura media es de 15 grados bajo cero?». Las palabras son de Åsa Larsson, discreta, rubia, de piel morena y radiante de simpatía en su encuentro con los lectores. Todos rindieron pleitesía al magisterio desplegado en sus novelas editadas en España: «Aurora Boreal» y «Sangre derramada», ambas publicadas por Seix Barral y que ya arrastran un millón de ejemplares vendidos. «Unas de las claves es que algunas de estas obras se desarrollan en pueblos pequeños, donde existen secretos y cada persona guarda con celo su intimidad, aunque, al final, casi todo el mundo conoce la vida privada del vecino», asegura Camilla Läckberg, de negro riguroso para resaltar aún más su mirada azul. Ha regresado con «Crimen en directo» (Maeva), que va por la cuarta edición. «Estas novelas están sustituyendo a otros géneros, como los dedicados a la denuncia política y social. En Suecia la literatura crítica se escribe dentro del género negro», explica Arne Dahl, que en realidad se llama Jan Arnald y que irrumpe en España con «Misterioso» (Destino), donde aborda temas tan dispares como el maltrato femenino, la inmigración y los secretos de estado. Un crimen sin resolver«El "boom"de este género ocurrió a partir del asesinato de Olof Palme. Suecia entera se volcó en la investigación de la muerte del primer ministro. Todos se convirtieron en escritores de novela negra. Se quería saber quiénes eran los asesinos», explica Dahl. Una idea que secunda Larsson. «Fue un trauma nacional. Existieron muchas teorías, pero nunca se resolvió el crimen, por eso el magnicidio aparece tanto en las novelas de género negro suecas». Läckberg lucía un humor inusual. Sus novelas se adaptarán muy pronto en Francia. Algo que la hace feliz salvo por un leve detalle: no le gusta que Gerard Depardieu interprete a su protagonista. «Algunas de mis lectoras ven reflejados sus problemas en estos libros. Por eso se reconocen en mis personajes. También creo que los periódicos crean mucho estrés en los lectores, porque en los sucesos no aparece el asesino y en estos títulos, sí. Tienen el orden que la vida no tiene». Dahl hace hincapié en la violencia femenina, otro de los sellos de identidad de estas obras: «En la sociedad sueca no se ve violencia en la calle. Somos un pueblo menos social que España. La mayor parte de la violencia tiene lugar en mundos cerrados, como es el de la familia. Es uno de los mayores problemas de nuestra sociedad. La violencia en Suecia es oculta». El propio Dahl también aporta la reflexión sobre los servicios secretos, una de las tramas de Stieg Larsson en «Millenium»: «Eso plantea un enfrentamiento entre la ética jurídica y la moral personal. A menudo en estas obras hay que salir fuera de la ética jurídica para alcanzar la justica», explica Dahl.Hoy firmanMañanaAndrés Neuman (caseta 274), Andrés Trapiello (32),Ángela Becerra (390), Antonio Gala (275), Assa Larsson (6), Eduardo Mendoza (297), Enrique Vila-Matas (176), Julia Navarro (315), Linda Olsson (33) y Matilde Asensi (89).TardeAntonio Muñoz Molina (297), Antonio Gala (53), Eduardo Mendoza (182), Enrique Vila-Matas (268), Camilla Läckberg, Åsa Larsson (279), Fernando Sánchez-Dragó (249), Jaime V. Echagüe (293) y Javier Marías (176).