Los últimos pasos de Rubalcaba elevan la desconfianza en sectores del PSOE

En el espacio de la incertidumbre, Chacón redobla su presencia pública

La titular de Defensa, Carme Chacón, y el vicepresidente primero y ministro del Interior la pasada semana en el Congreso
La titular de Defensa, Carme Chacón, y el vicepresidente primero y ministro del Interior la pasada semana en el Congreso

MADRID- ¿Hay un frente anti-Rubalcaba en el PSOE? En la calle Ferraz no se atreven a llegar tan lejos, pero sí a barruntar que algo se mueve en las últimas semanas y que si hoy tuvieran que apostar por un sucesor de Zapatero ya no lo harían tan claramente por Rubalcaba. ¿Y si Blanco tenía razón cuando alertó a los informadores de la liebre falsa? A saber. Pero hay muchos socialistas ya que creen que el número dos del Gobierno va demasiado lejos, que es demasiado expansivo en su acción política y de gobierno, y que sus últimos movimientos y comentarios delatan su «ansia de poder y su ambición política». La rumorología se ha vuelto a desatar con motivo de la participación de Rubalcaba en el mitin de proclamación de Guillermo Fernández Vara como candidato a la Junta de Extremadura. Y no porque no estuviera allí Zapatero –cuya relación con el extremeño es personal y políticamente inmejorable–, sino por la «gracieta» que nada más subirse a la tribuna hizo el vicepresidente primero sobre el jefe de Gobierno para «ironizar» sobre su apoyo o no apoyo a determinados candidatos. Broma, por cierto, que se repite cada noche electoral en la planta noble con los primeros resultados del escrutinio.

La versión oficial, la que ayer verbalizó el secretario de Organización, Marcelino Iglesias, es que no hay que buscar segundas intenciones a la broma de Rubalcaba, y tampoco a quién estuvo dónde apoyando a qué candidato el pasado fin de semana. Porque, arguyen, se da la circunstancia de que el Comité Electoral frena semana a semana las peticiones de los territorios que reclaman sobre todo la presencia de Rubalcaba. De esto, por supuesto, no se habló ayer en la Ejecutiva Federal, pero, al término de la misma, fueron varios quienes criticaron, en conversación con los periodistas, la broma de Rubalcaba. Así que la versión extraoficial dista mucho de la de Iglesias. Y es que su actitud, asegura un miembro de la dirección federal, «demuestra la seguridad que tiene en sí mismo y en su futuro como candidato», pero además busca «contraponerse al presidente del Gobierno». El mismo interlocutor lo verbalizada de un modo más crudo: «Ensucia el mitin, va contra él y va contra Fernández Vara». La reflexión coincide con la de otro dirigente socialista, que recela de las «prisas de Rubalcaba» y evidencia «su falta de lealtad con quien le rehabilitó para la primera fila», tras la jubilación forzosa de la generación de González.

En el entorno del vicepresidente niegan la mayor, y también la menor: «Rubalcaba, para nuestra desgracia, no hará nunca nada que no esté autorizado por Zapatero. Él, como Blanco, no se desmarcarán nunca del presidente, y eso no se puede decir de otros». En esos otros, el primer nombre que aparace es el de Carme Chacón, a quien sus detractores acusan de «estar ya en campaña» y de «aprovechar, en beneficio propio, el espacio de incertidumbre» por la negativa de Zapatero a despejar su futuro.


Máxima expectación
En este contexto enmarcan algunos miembros de la dirección federal su repentina presencia pública para explicar la pasada semana en varios medios de comunicación su cardiopatía congénita, pero también la conferencia que esta mañana pronunciará previa presentación de Teresa Fernández de la Vega. Es público que la relación entre ambas cuando compartían mesa en el Consejo de Ministros era manifiestamente mejorable, y también que lo único que las unía era su animadversión por Rubalcaba. Así que hay máxima expectación en el PSOE por la cita.

Pero más allá de esa extraña alianza, lo cierto es que en las últimas semanas proliferan en el PSOE los críticos con el vicepresidente primero. Y no todos provienen ni del desaparecido «guerrismo» ni del entorno de Chacón, a quien se le atribuyen ciertos movimientos para segar la hierba que crece bajo los pies de Rubalcaba. También hay diputados que, tras la entrevista de Zapatero con Bono en el Congreso la semana pasada, leyeron un mensaje claro: «Que nadie dé nada por cerrado, tampoco Rubalcaba».