La «noche de los transistores» versión deportiva revive en el Real

Dice Woody Allen que dirigir una ópera consiste en «evitar que 15 personajes choquen entre sí moviéndose en un espacio reducido». Sin duda, no ha estado en ninguna de las 1.048 casetas de la Feria.

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En la municipal; en la de la Asociación de la Prensa, ayer, Día de la Libertad de Prensa; en la de Banca Cívica; en la de Loli y Tere Reina; en la de Sevillana Endesa; o en cualquiera familiar. Cuando vienen mal dadas, buena cara. Y al buen tiempo, Feria llena, transistor en el bolsillo o mirada al Iphone, que «el Madrí' juega con el Barsa».

Según la ciencia, el vacío del universo no es la nada. Es una sustancia y puede vibrar; y la interacción del vacío –que, por tanto, no está vacío– con el resto de partículas será lo que genera sus diferentes masas. Esto es, aplicado a Los Gordales, que el albero vacío durante todo el año –o lleno de coches hasta que un siglo de estos construyan la Ciudad de la Justicia– se llena de Feria y de la interacción emanan lunares, volantes, encajes, tirantes, sombreros, peinetas, mantones, coches de caballos.

El primer día oficial de Feria amaneció con un sol radiante y temperaturas altas. Comenzaron a aparecer los farolillos en las calles. Las mujeres no lo dudaron –no vaya a ser que el tiempo vuelva a cambiar– y se ajustaron el traje de flamenca, que para eso más de una, y más de dos, se han pasado «las últimas semanas a base de piña». Ellos tiraron de traje y chaqueta, quizás por eso de que en Semana Santa, con la lluvia, no lucieron. Y «El llamador» se convirtió en «Radioestadio», antes de «la hora Champions».

Jane Moronta no es del Madrid ni del Barça. Es una mulata de Santo Domingo vestida de lila y blanco. Su padre es figura radiofónica allende los mares, pero no retransmite el derbi. Del Caribe emigró a Burguillos hace ya «unos pocos años». Tiempo suficiente para, vía internet, conocer a Francisco; que éste viajara a Santo Domingo; enamorarse. Casarse. Separarse. Que Francisco ya no esté y, sin embargo, siga en su memoria, que las personas que se quieren no mueren, se quedan dentro de uno.

La vida. Jane es una de tantas licenciadas –en Derecho– que encontró hueco en el universo de los teleoperadores y ahora, también, una de esos casi cinco millones de españoles que buscan trabajo. En el curro conoció a «su pana» Chiki Galván, Pino Montano, lunares negros, rojos, naranjas y burdeos. Ayer, en el Real, brindaron «por un mañana mejor» porque, ya lo dijo Díaz Cañavate en «Historia de una taberna»: «No entran las desgracias; entran los desgraciados». (Aunque desgraciado, en realidad, es quien no tiene con quien brindar).

Cristina Amodeo prefiere no vestirse de gitana –que sería como vestir a Mafalda de lunares– porque en la Feria hay años que trabaja. Se dedica a convertir viajes y eventos en sueños, a través de Isbilia Recolation Services (www.irs-relocation.com). «Regala sensaciones», dice. El año pasado puso una alfombra roja a unos mexicanos que «vinieron de luna de miel»; le alquiló un traje a ella, buscó un coche de caballos, caseta...

Esta vez, enseñó a Sergio Corrales y Jesús Oteo, de Barcelona, «lo que es el pescaíto». Hoy toca comida en el Real con su hermano Jose, defensor de causas perdidas que trabaja en Alestis y que, por no ir con transistor, «se quedó viendo el clásico». «La primera parte no ha sido para hacer una Feria de Abril», dijo Paco González en la radio. Y en el Real, la gente festejaba como ganando la Champions.

Claveles para De la Torre y Segarra
La fiscal jefe de Sevilla, María José Segarra, y el actor y periodista Antonio de la Torre obtuvieron ayer los «Claveles de la Prensa». También recibió una mención especial Iniciativa Ciudadana Sevilla 2019-2022. Se resaltó la buena relación con los medios de la fiscal jefe y su actuación contra medios que han vulnerado la ética. De De la Torre se destacó su entrega en dos oficios, que ha fructificado con un premio Goya, al que ha estado nominado dos veces.