La única alegría del día Villa

Los aficionados buscaron medios alternativos para llegar a ver el partido

Ni siquiera el fútbol se libró de la jornada de huelga de ayer. Miles de aficionados se congregaron nuevamente en los aledaños del estadio Santiago Bernabéu para volver a vibrar con «La Roja». Al no poder acceder a las inmediaciones en Metro, los asistentes que acudieron tuvieron que buscar otras alternativas, las mismas que se vivieron durante todo el día. De este modo, el coche y el autobús fueron los protagonistas antes y después del España-Portugal. El tráfico se dejó sentir minutos antes del partido, no ya sólo en la Castellana, sino también en los laterales de esta vía, que estaban igualmente colapsados, como los accesos por Reina Victoria y Raimundo Fernández Viallaverde. Con ello, el Cercanías fue el medio de transporte de los aficionados, que protagonizaron la «marea roja» subiendo por la Castellana en dirección a las pantallas que se habían instalado para ver el partido frente a Portugal. Otros muchos optaron por llegar en autobús, por lo que las banderas españolas descendían y se agitaban dando colorido a un día que más de uno había pasado «colapsado» en el asfalto.Pero la fiesta reinó mientras duraba el partido de la Selección en el «Hyundai Fan Park». Además de los juegos presentes en las anteriores citas, en esta ocasión los hinchas pudieron disfrutar de un espectáculo llevado a cabo por ex olímpicas de gimnasia rítmica, así como por una batucada para dar ritmo con los tambores a la cálida tarde-noche madrileña. Entre las actividades, una exhibición de Freestyle y diversos concursos dieron ambiente a una zona, en la que el colorido rojo y amarillo volvió a reinar entre el público que acudió al «Fun Park».Pero el centro de todas las miradas, como no podía ser de otra forma, fue la pantalla. Éstas, además de estar en la explanada del estadio, también se instalaron en la calle Padre Damián, para dar cabida a la multitud de asistentes que acudieron, pese a las dificultades que tuvieron para llegar. Hasta que llegó el gol de Villa y la locura se desató a raudales. Gritos, abrazos, alegría, ... y en el horizonte, un sueño, ser campeones del Mundo. Aunque sea por un momento, las largas esperas del día en autobuses y carreteras dejaron protagonismo al fútbol.