Crítica de cine / «Super 8»: Palabra de Spielberg

Dirección y guión: J. J. Abrams. Intérpretes: Elle Fanning, Joel Courtney, Kyle Chandler yRiley Griffiths. EE UU, 2011. Duración: 112 minutos. fantástico/acción.

Crítica de cine / «Super 8»: Palabra de Spielberg
Crítica de cine / «Super 8»: Palabra de Spielberg

A estas alturas de la semana, cuando tanto se ha escrito ya de la película, nadie podrá colgarse medalla alguna si afirma que «Super 8» es un homenaje emocionado al cine fantástico de los 80. «Los goonies», «ET»... La lista resulta bastante larga, aunque J.J. Abrams tampoco oculta en el filme su pasión desmedida por el cine en general, de los títulos emblemáticos de ciencia ficción realizados en los años 50 a otros de catástrofes sobradamente setentones. El propio pretexto argumental corrobora la idea, con un puñado de adolescentes (que interpretan jóvenes actores de una inusitada madurez interpretativa) empeñados en rodar una enternecedora película casera de zombis. Como empezó el productor de la cinta, Steven Spielberg, que quizá decidió financiar el proyecto de su propio bolsillo porque se quiere y admira más incluso que nosotros a él. Sí, la mano del maestro incluso sobrevuela descarada en ciertos tramos de la obra, sobre todo, durante el emotivo final, que lleva toda la enorme e inconfundible marca encima del realizador. Hay otros guiños, sin embargo: el protagonista responde al nombre de Joe, muy probablemente en recuerdo de Dante, otro realizador clave («Exploradores», «Pequeños guerreros» «Gremlins»...) en lo que al género y otros limítrofes que nos traemos entre manos se refiere. Pero, por encima del resto, existe la historia de otro alienígena obsesionado con los mismos asuntos que aquel engendrado por Spielberg. Y la sensación de que nos encontramos ante uno de los mayores guiños nostálgicos y tristes hacia un mundo que ya hemos perdido visto últimamente en pantalla. Sin consola, sin i-Pod ni móvil, sólo niños (en bicicleta, claro) empeñados en pasar un largo fin de semana imaginando historias mientras ven películas antiguas por televisión. Igual que Spielberg o Abrams, al cabo.