Europa renueva su compromiso con la libertad en Cuba

Bruselas concede el premio Sajarov a Fariñas en la víspera del debate sobre la Posición Común

recibió la noticia del galardón desde su casa, en Santa Clara
recibió la noticia del galardón desde su casa, en Santa Clara

Europa no altera su partitura con Cuba aunque el régimen de los Castro venda un cambio de instrumentos. El Parlamento Europeo eligió ayer al disidente cubano Guillermo Fariñas como el ganador del premio Sajarov, que cada año entregan los eurodiputados para premiar la lucha por la libertad de conciencia. El presidente de la Eurocámara, el conservador polaco Jerzy Buzek, destacó que Fariñas es «un periodista independiente, un disidente político que sacrificó y arriesgó su propia vida como medio de presión para cambiar la situación en Cuba».

Es la tercera vez en ocho años que la Eurocámara otorga a la disidencia cubana este premio. En 2002, el galardonado fue el activista político Oswaldo Paya, y en 2005 la cámara premió a las Damas de Blanco, las mujeres de los presos políticos.

«Espero poder entregarle el premio en Estrasburgo en diciembre y también espero que, junto a Fariñas, las Damas de Blanco –que no pudieron acudir entonces– también puedan asistir a la ceremonia para recoger su premio en persona», retó Buzek, quien luchó contra el régimen comunista en su Polonia natal. Fariñas amenazó ayer con ponerse en huelga de hambre si no le permiten acudir el 15 de diciembre a la recogida.

La entrega del premio a Fariñas, que fue propuesto por el Partido Popular Europeo (PPE), el grupo mayoritario de la cámara, además del grupo conservador que lideran los «tories» británicos, supone una toma de postura europea sin ambages del lado de los disidentes, en un momento en el que España ha empujado por normalizar las relaciones con la isla. Un jarro de agua fría que atraganta más la salida a Miguel Ángel Moratinos, que hizo de la eliminación de la Posición Común un empeño personal al frente del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Los cancilleres de la UE discutirán precisamente el próximo lunes el levantamiento de esta Posición Común, promovida por el Gobierno de Aznar en 1996 y que condiciona las relaciones de Europa con Cuba a su progreso en los derechos humanos y la implantación de la democracia.

Aunque Moratinos logró arrancar tres meses a sus homólogos para dar tiempo a la liberación de 39 presos cubanos, fuentes comunitarias explican que el Consejo de Exteriores del lunes, al que asistirá la nueva ministra, Trinidad Jiménez, no eliminará la Posición Común, ya que las dudas de algunos países, sobre todo de Alemania, se mantienen firmes.

A cambio, se espera que los europeos abran tímidamente la mano y ofrezcan a La Habana cooperación en otros asuntos menores para tantear el terreno, al igual que se da tiempo para las reformas en la isla.

«Tengo información de primera mano de la canciller, Angela Merkel, y de otros colegas de mi familia [el PPE] que aseguran que las cosas no cambiarán en Cuba hasta que no se vean señales más claras, como una amnistía general de presos políticos», explica por teléfono Antonio López-Istúriz, eurodiputado y secretario general del PPE.


Crítica socialista
La muerte de Orlando Zapata, a quien Fariñas dedicó el premio, el pasado febrero pareció enterrar las posibilidades del levantamiento de la posición, que motivó además una huelga de hambre del propio Fariñas que le llevó al borde de la muerte. No obstante, los socialistas españoles pensaron recuperar la esperanza con las liberaciones de los últimos meses.

Algunos de ellos, como la eurodiputada María Muñiz, criticaron ayer la entrega en este momento porque «supone tratar de ningunear los esfuerzos de la política exterior española y focalizarse sólo en Cuba, como si no hubiera violaciones de los derechos humanos en el resto del mundo». «Va en detrimento» del premio, declaró a Europa Press.

Para López-Istúriz, las declaraciones de Muñiz muestran «un poquito de ruindad política y desconocimiento de la realidad cubana», aunque se felicitó porque no todos entre los socialistas comparten su opinión.


El primer reto de la nueva ministra
El dosier cubano no es algo que pille de nuevas a Trinidad Jiménez, la flamante ministra de Exteriores, cuya experiencia con la tiranía cubana viene de lejos. Al menos desde 1998 cuando, como secretaria de asuntos internacionales del PSOE, visitó la isla y no evitó reunirse con representantes de la disidencia cubana, como sí hizo su antecesor en el cargo, Miguel Ángel Moratinos. Más tarde, en 2006, ya nombrada secretaria de Estado para Iberoamérica, reclamó una «relación crítica con Cuba» y acudió a recibir al aeropuerto de Madrid al poeta recién liberado Raúl Rivero. Ha mantenido, asimismo, encuentros con el exilio cubano en Miami. Partidaria de la llamada «política dual» con el castrismo, para «ayudarle a avanzar». Los ojos dentro y fuera del régimen están puestos en la nueva ministra. Guillermo Fariñas no dudó ayer en tachar de «despreciable» la actitud de su predecesor y pidió a Jiménez que haga «todo lo contrario».


Lluvia de felicitaciones
- El presidente de FAES, José María Aznar, felicitó a través de una carta a Fariñas, a quien se refiere como el «ejemplo que encarna el sacrificio heroico de todos los que trabajan por la libertad de los presos de conciencia. Su testimonio ha transmitido esperanza a los cubanos de bien», afirmó.
- Asimismo, las Damas de Blanco se congratularon por la concesión del Sajarov al disidente, «un verdadero luchador y un ejemplo a seguir en todo el mundo», dijo de él la representante de las Damas, Laura Pollán.
- También la bloguera cubana Yoani Sánchez, una de las caras más conocidas de la disidencia en la red, declaró en su perfil de Twitter sentirse muy feliz por la concesión del Sajarov a su compañero de lucha.