Anna Tarrés pasa al ataque

La ex seleccionadora demanda a Fernando Carpena, presidente de la Federación Española

Anna Tarrés y el equipo de sincronizada
Anna Tarrés y el equipo de sincronizada

MADRID- Anna Tarrés esperaba, y no necesariamente, a primeros de septiembre la renovación de su contrato, que termina con el año en curso. No se veía de vacaciones, o trabajando en otro sitio que no fuera la Selección española de «sincro», dentro de diez meses, cuando en Barcelona, su ciudad, se celebrarán los Mundiales de Natación. Su sorpresa fue que el pasado día 6 le anunciaron que no continuaría. Su perplejidad fue compartida por millones de aficionados a este deporte que ella puso en el mapa de España; pero terminó aceptando la decisión. «El jefe es el jefe», asumió. Lo que no imaginaba es lo que vino a continuación, «ni la torpeza» de quienes presentaron el nuevo equipo técnico horas después de que apareciera una carta firmada por 16 ex nadadoras que denunciaban malos tratos y vejaciones durante su mandato. Investigó, ató cabos, guardó silencio porque se lo exigieron los abogados y, al llegar a la conclusión, por múltiples indicios, de que Fernando Carpena, presidente de la Federación Española de Natación, estaba detrás de la misiva, pasó al ataque. Ayer anunció que presentará «una demanda de tutela de derechos fundamentales por vulneración del honor».

La demanda está en marcha y el lunes Tarrés hablará. No será la única. La próxima semana llega Onna Carbonell de India, donde continúa de vacaciones. La pareja de Andrea Fuentes en el dúo de plata de los Juegos Olímpicos de Londres, al saber que su compañera quería dar una conferencia de prensa para defender a su entrenadora, le pidió que la esperara, porque ella se sumaba a la defensa. Las dos contarán cuál ha sido su relación con Anna, cómo han transcurrido los entrenamientos, lo exigentes que son porque el deporte de élite así lo demanda, y coincidirán en lo que Andrea ya ha pregonado a los cuatro vientos, que Anna Tarrés ha sido para ellas «como una madre»... Justo lo contrario de lo que 16 ex nadadoras han hecho público, denuncias que la ex seleccionadora considera «infamias, mentiras e injurias».

Andrea Fuentes ha decidido esperar a Onna Carbonell para conceder una conferencia de prensa conjunta, y también, según ha comunicado a su entorno más próximo, se retirará a un lugar de meditación para liberarse de todo lo ocurrido, que le asquea.

Tarrés tiene defensoras en el equipo actual, nadadoras que no entienden a qué vienen estas denuncias después de diez o quince años... Anna ha terminado por comprenderlo. Recibió un primer y serio aviso en Londres, dos días después de ganar el bronce en combo, una medalla que ni los más optimistas soñaban porque algunas integrantes del equipo no se encontraban en su mejor momento físico a causa de diversas lesiones. En esa fecha recibió por error en su teléfono móvil un mensaje de Fernando Carpena, que instaba a sus colaboradores a difuminar el protagonismo de la entrenadora...

Pero llovía sobre mojado. En sus primeras elecciones a la presidencia de la Federación Española de Natación, hace cuatro años, Fernando Carpena ganó por un voto. Andrea Fuentes se lo dio a él. Pero en las últimas, y a la vista de lo que estaba sucediendo en torno al equipo, Andrea votó al otro candidato. Carpena, que ganó por goleada, tomó nota y achacó el cambio de criterio de la nadadora a la intervención de Tarrés.

Las relaciones entre la seleccinadora más laureada de la natación española, posiblemente la que más medallas ha cosechado en el deporte español, y el presidente de la Federación y alguno de sus empleados eran cada vez más distantes y encrespadas. Se soportaban porque no les quedaba más remedio; pero mientras que Tarrés consolidaba su prestigio entre medallas de oro, plata y bronce, Carpena anotaba las «faltas», los «desaires» y las «decisiones arbitrarias» de la que consideraba no su aliada, sino su adversaria. Cuando decidió prescindir de ella, muy pocos entendieron la medida. Según coligen Anna Tarrés, sus colaboradores y amigos, «la justificación llegó con la carta la víspera de los nombramientos; pero dejó pistas que le señalaban». Tales como que Luisa, la novia de su hijo Fernando, es hermana de Cristina Violán, una de las firmantes de la carta, y de cuyo correo electrónico partió hacia las redacciones de los medios de comunicación.

Medio planeta de la «sincro» se pelea por sus servicios
El milagro de la sincronizada española con Anna Tarrés al frente ha despertado la envidia en muchos países. Su no continuidad al frente del equipo nacional ha provocado que recibiera llamadas desde el mismo momento en que la Federación le comunicaba que dejaba de contar con ella. Salvo Rusia y China, las dos principales potencias mundiales junto a España, medio planeta se pega por hacerse con sus servicios. Brasil la quiere para buscar el podio en los Juegos de Río 2016. México le ofrece cinco veces lo que percibía en España, unos 100.000 euros. Italia multiplicaría su sueldo por tres... El «sistema Tarrés» convence fuera de nuestras fronteras.