La iniciativa privada al rescate de la Junta para licitar obras

La iniciativa privada, al rescate de la Junta para licitar obras
La iniciativa privada, al rescate de la Junta para licitar obras

SEVILLA- En épocas de ajuste presupuestario, la colaboración público-privada puede ser una de la vías para mantener el ritmo inversor. En Andalucía, nueve proyectos de autovías y carreteras de gran capacidad y la ampliación de los puertos deportivos de Marbella (Málaga) y Carboneras (Almería) aglutinan el grueso de los 2.676 millones de inversión público-privada a la que la Junta se ha visto obligada a recurrir para no aumentar el déficit público. El presidente regional, José Antonio Griñán, presentó ayer ante 150 constructoras, entidades financieras y agentes sociales los primeros proyectos de infraestructuras que se licitarán a través de esta fórmula entre el segundo semestre de 2010 y el primero de 2011. Estas inversiones permitirán, según el Gobierno andaluz, la creación de más de 38.500 puestos de trabajo, de los que el 60 por ciento serán directos. Esta colaboración público-privada permitirá la ejecución, entre otras actuaciones, de carreteras de gran capacidad contempladas en el Plan de Infraestructuras Viarias para la Sostenibilidad de Andalucía (PISTA), nueve vías completas o grandes tramos que se van a construir con un presupuesto global de 2.008 millones, explicó Griñán. Los proyectos, en los que están implicados una treintena de bancos y cajas de ahorro, serán ejecutados y financiados por la iniciativa privada con recursos propios o a través de mecanismos de endeudamiento. Y ahí es dónde radica el problema.El presidente de la CEA, Santiago Herrero, pidió que las obras incluidas en este apartado por el presidente de la Junta sean «viables y financiables», es decir, «rentables en sí mismas». Por su parte, el secretario general de UGT-A, Manuel Pastrana, advirtió de que los citados proyectos de infraestructuras «no pueden suponer un sobrecoste para los andaluces» y señaló que la «gran incógnita» de este programa es «si las entidades financieras están dispuestas a poner dinero».Para el PP-A, se trató de un nuevo acto de «propaganda y de venta de humo» de Griñán.