Bibiana Aído La «miembra» que no distinguía a un ser humano

A sus 31 años llegó con el halo de ser la ministra más joven de la Democracia y muchos fueron los que criticaron su falta de experiencia. El tiempo, apenas dos años, y Zapatero les han dado la razón

Es el punto y final de un Ministerio que nació herido de muerte y que ayer recibió la puntilla al ser absorbido por el de Sanidad. No le han faltado argumentos a Zapatero para degradar a Aído a secretaria de Estado. Incapaz de lograr la colaboración de los jueces, las mujeres se sienten más inseguras que antes y acuden menos a denunciar. Las fallecidas por violencia de género se han disparado y su iniciativa de impartir cursos a los maltratadores se tornó en un nuevo fracaso. Otro caballo de batalla ha sido la Ley del Aborto. Permitir a las menores de 16 años interrumpir su embarazo sin consentimiento paterno «porque a esa edad ya pueden ponerse tetas» y su cerrada obsesión por no admitir que los fetos de 13 semanas son seres humanos han sido sus únicos avales para defender una ley más ideológica que social. Estúpida, inculta, incompetente o ridícula son algunos de los adjetivos con los que se ha definido su gestión, incluso desde el PSOE. Aído no está especialmente dotada para la oratoria y será recordada por sus «miembros y miembras de la comisión» o «un feto es un ser vivo, pero no un ser humano». En su haber queda, no obstante, su denodada lucha contra los anuncios de contactos en Prensa.

UN LEGADO FATAL
Su gestión ha facilitado una ley que permite el aborto libre, el peor dato de mujeres muertas por violencia de género de los últimos años y la desconfianza de las víctimas de maltrato. En cambio, ha logrado avances en la lucha contra la trata.