Urbanismo y presión policial recuperan espacios para la ciudad

El fenómeno del nomadismo urbano dejó el verano de 2009 imágenes como las de la plaza Vila de Madrid o Vicenç Martorell (abajo), ambas en Ciutat Vella. Decenas de pancartas que los vecinos colgaron de los balcones, daban fe del conflicto de convivencia que causaban los vagabundos.

Un grupo durmiendo el verano de 2009 en los recovecos de la plaza Vicenç Martorell.
Un grupo durmiendo el verano de 2009 en los recovecos de la plaza Vicenç Martorell.

En la plaza Vila de Madrid, la fórmula del Ayuntamiento de Barcelona para evitar que los indigentes acabaran campando a sus anchas en el centro de la plaza, fue hacer obras. Con un urbanismo de prevención han evitado que imágenes como las de 2009 se vuelvan a repetir. La plaza está vallada y se ha adecentado el espacio interior. Un espacio cuidado impone respeto. En la plaza Vicenç Martorell la fórmula ha sido aumentar la presión policial. Los ciudadanos aún recuerdan la imagen de un joven orinando en las puertas de la sede de distrito de Ciutat Vella. Ni las cámaras ni el hecho de que la sede del Ayuntamiento en Ciutat Vella, diera a la plaza Vicenç Martorell ahuyentaba a los nómadas indigentes que encontraban en los revovecos de la plaza un lugar recogido para dormir. El clima agradable de Barcelona y la red de recursos sociales atrae a estos «trotamundos», que más allá de problemas económicos, llevan en la mochila problemas de adicciones y familiares. Desde el área de Acción Social del Ayuntamiento explican que los educadores de calle los los tienen controlados, pero admiten que son un colectivo difícil en tanto que no quieren ayuda. Barcelona y otras ciudades europeas están realizando un estudio –un día al año contabilizan cuánta gente duerme en la calle– para hacer un censo.