Europa

El «plan Rajoy» frente al «modelo Cameron»

Pasa por reducir el gasto público, mejorar el mercado laboral o la ordenación de competencias territoriales / Son sus primeras medidas si llega al poder / El británico abre una nueva era de austeridad con drásticas medidas para saldar el histórico déficit / El recorte inmediato de gasto público, su prioridad

La hoja de ruta de Rajoy pasa por cinco medidas claras para mejorar la situación / El drástico plan de Cameron no ha pasado desapercibido para nadie
La hoja de ruta de Rajoy pasa por cinco medidas claras para mejorar la situación / El drástico plan de Cameron no ha pasado desapercibido para nadie

«Aquí no se trata de si hay que aplicar el modelo Cameron o no. Para distintos problemas económicos, las soluciones son también distintas. El primer ministro británico ha elaborado un plan de ajuste para un país que acaba de devaluar su moneda y en el que no hay un Estado de las autonomías. Todo el mundo tiene que recortar gastos, pero cada uno debe hacerlo de dónde pueda». Según esta argumentación, para la dirección del PP son «relativas» las comparaciones entre las políticas que necesita España para salir de la crisis y el drástico ajuste que se ha puesto en marcha en el Reino Unido. Y, por supuesto, en Génova se niegan tajantemente a abrir la puerta a la posibilidad de que tengan que imponer medidas que impliquen recortes sociales si llegan al Gobierno tras las elecciones de 2012.

Por si no fuera bastante con ese «no» rotundo, el equipo económico que participará en la elaboración del programa para esas elecciones sostiene que si gobiernan, anularán la congelación de las pensiones y «aplicarán la ley» para que los pensionistas recuperen el poder adquisitivo que han perdido con Zapatero».

Si la promesa es que no habrá nuevos recortes sociales ni ajustes en el acceso universal a los servicios públicos básicos ni, por supuesto, una reforma territorial para que el Estado recupere competencias, entonces, ¿cuáles son los ingredientes de la receta popular para salir de la crisis? El equipo económico de Rajoy adelanta una hoja de ruta con cinco medidas que pondrían en marcha nada más llegar a La Moncloa:

Comunicación

Primera, llamar al PSOE para recuperar los grandes consensos nacionales.

Administraciones Públicas
Segunda, reforma de las Administraciones Públicas. Sobre ésta, el camino no pasa por aquella reforma constitucional que el PP llevó en el programa electoral de la pasada Legislatura. Dicen ahora que esa modificación constitucional es imposible de aplicar porque es «imposible» acordarla con los socialistas; también es cierto que tampoco facilitaría el entendimiento con unos partidos nacionalistas que pueden ser necesarios como costaleros para gobernar. La solución, por tanto, es la «reorganización», no la «centralización», precisan con especial hincapié en el PP. «La centralización no tiene por qué ser más eficiente. Ahí está el caso de las políticas sociales. ¿Quién lo hace mejor, un ministerio en Madrid o un alcalde que conoce a sus vecinos? Entonces, el programa no consiste en quitar competencias a las comunidades, sino eliminar duplicidades y dejarlas sólo en manos de quien mejor las puede desarrollar».
Para hacer realidad esta teoría el PP asume que necesita al PSOE y, asimismo, que deberá aprobar una nueva Ley de Estabilidad Presupuestaria –en la línea de la que ya impulsaron cuando gobernaron– que obligue a comunidades y a ayuntamientos a embridar sus gastos con recortes en materia de empresas públicas, por ejemplo televisiones autonómicas y locales, y también funcionarios y demás gastos corrientes. Rajoy ha dicho que 3.800 empresas públicas autonómicas, municipales y nacionales son demasiadas y también ha defendido en el Congreso un recorte del 50 por ciento de eventuales y altos cargos.
Entre las competencias que el PP quiere reordenar figuras asuntos tan diversos como la ayuda al desarrollo, que hoy la realizan comunidades, ayuntamientos y hasta diputaciones provinciales. Las autonomías suman más de 180 oficinas en el exterior, por dar una cifra que resulta cuanto menos bastante llamativa. Otro caso: la vivienda de protección oficial, que es una competencia autonómica, pero que también se ocupan de ella Estado, comunidades, diputaciones provinciales y ayuntamientos, cada uno con sus funcionarios y con sus gastos corrientes. O Educación, que en teoría depende de las autonomías, pero en la que los Ayuntamientos acaban asumiendo responsabilidades como la de construir colegios.

Pymes y autónomos

La tercera prioridad sería hacer que el crédito «llegue de verdad» a pymes y autónomos. El equipo económico del PP afirma que tiene la receta para conseguirlo, aunque estemos ante un problema que se arrastra sin aparente solución posible desde que empezó la crisis. Entre sus propuestas están iniciativas que han llegado a ser aprobadas en el Congreso, pero que el Gobierno no las ha puesto en marcha. Es el caso de la que plantea que sólo se pague el IVA de las facturas efectivamente pagadas. El PP también propone una cuenta tributaria con la Administración Pública, de modo que a Hacienda sólo se le pague el saldo deudor que de verdad se tiene con ella. Si Hacienda te debe 30 y tú le debes 100, entonces solamente habría que pagar 70.

Mercado laboral

En cuarto lugar señalan una reforma del mercado laboral para «dar más estabilidad en el empleo». ¿Cómo? Según el PP, hace falta «incrementar el contrato para el fomento de la contratación indefinida», más flexibilidad interna en las empresas y reformar la negociación colectiva para que trabajadores y empresarios «superen juntos la crisis». Implica, a su juicio, «ajustar horarios y sueldos para no tener que despedir a nadie». Otras propuestas se centran en la conciliación familiar y laboral con la regulación del teletrabajo y «meter mano» al absentismo laboral.

Unidad de mercado y reforma energética
 «Llevamos dos años desarrollando el mismo programa económico, no hay cartas escondidas debajo de la manga», aseveran en la dirección popular cuando se les pregunta por su plan de ajuste en el Gobierno.
En cualquier caso, primero hablarán las urnas, y luego, si hay lugar, los hechos.
LONDRES- El plan de ajuste de David Cameron, el más draconiano desde la II Guerra Mundial, ha acaparado la atención de Europa. ¿Qué tiene el programa del Gobierno británico para que no haya pasado desapercibido? La clave es sencilla: se ha implantado una nueva era de austeridad con el propósito de saldar el histórico déficit a final de esta Legislatura. El de 2009 ascendió a 155.000 millones y en este ejercicio se espera llegue a los 149.000 millones de libras. Con el fin de situarlo en torno al 2% del PIB en 2015, los «tories» llevarán a cabo un paquete de recortes valorados en 81.000 millones de libras. El tijeretazo supondrá la eliminación de hasta 500.000 empleos públicos.
No hay duda de que las medidas son drásticas, pero para valorarlas hay que tener en cuenta el panorama que se encontró la coalición de conservadores y liberal-demócratas tras las elecciones. El Ejecutivo ha heredado una situación compleja: Reino Unido toma prestada una libra por cada cuatro que gasta, el agujero presupuestario de este ejercicio es de 149.000 millones de libras y la cantidad que se emplea para pagar los 43.000 millones de libras en intereses es superior a lo que se destina para escuelas de Inglaterra.
En su programa , los conservadores advirtieron al electorado de que venían tiempos difíciles. Los laboristas, sin embargo, se decantaron por ir con más calma y reducir el déficit sólo a la mitad a lo largo de la Legislatura. Su ajuste era más sutil: dos tercios se basarían en menos gasto y un tercio en cargas fiscales. Se suponía que era un plan más atractivo, pero, agotados por 13 años en el poder, perdieron los comicios.

Recortar gasto público

Cumpliendo su promesa, Cameron anunció, a través de su ministro del Tesoro, George Osborne, un recorte inmediato del gasto público de 6.200 millones de libras con una subida del IVA del 17,5% al 20 a partir de enero. En octubre se detalló todo el plan. El plato fuerte venía con el tijeretazo de los 81.000 millones de libras y la expectación giraba en torno a cómo afectaría a los ministerios. Como media, estaba previsto un recorte del 25%, pero finalmente se dejó en un 19, un punto menos de lo que los laboristas pedían. La jugada dejó a la oposición sin reacción. El ajuste significa que sólo sobrevivirán 648 de los 901 de los denominados «quangos». Son institutos reguladores, agencias y otros organismos públicos, y su eliminación también implica una reducción del Estado a favor de la «Gran Sociedad» por la que ha apostado el primer ministro.

Estado de Bienestar

Uno de los mayores protagonistas de la «Revisión Integral de Gasto» ha sido el Estado de Bienestar, con retiradas de ayudas por hijo a las familias más adineradas, entre otras cosas. A los 11.000 millones de libras anunciados en junio hay que sumar ahora otros 7.000. A partir de 2013, el Gobierno retirará las ayudas por hijos a familias en las que uno de los cónyuges tenga ingresos anuales superiores a 43.875 libras, aunque sólo entre un sueldo. Curiosamente, si entre la pareja suman 87. 750 libras seguirán recibiendo la retribución. Más de 1,2 millones de hogares se verán perjudicados. La meta: ahorrar 1.000 millones.

Pensiones
El Ejecutivo también quiere modificar el sistema que evalúa las pensiones de discapacitados y poner coto a las ayudas públicas con valor superior al salario medio de una familia británica. Tal y como está planteado el sistema, 130.000 personas perderían 90 peniques de ayudas estatales por cada libra que ganarían con un empleo. Alrededor de 1,7 millones de personas, perderían 70 peniques. A día de hoy, 4,8 millones ciudadanos en edad de trabajar viven en hogares donde nadie tiene empleo.
Para hacer frente a la situación, el Gobierno está decido a cortar el grifo a los que rechazan ofertas de trabajo. Los pasos se dirigen hacia el modelo que a finales de los 90 implantó en EE UU la administración Clinton. La base: si quieres seguir recibiendo dinero, tienes que contribuir de alguna manera a la comunidad. El método ha sido copiado en Canadá y Australia.
Por otra parte, el Gobierno se ha asegurado la contribución de 3.500 millones de libras con las pensiones del sector público. Los británicos se jubilarán a los 66 años a partir de 2020, en vez de 2024 como planeaban los laboristas.

Educación y Sanidad

Las áreas de colegios y hospitales han sido intocables. El presupuesto de escuelas aumentará en términos reales y se introducirá una prima de 2,5 mil millones para los alumnos más desfavorecidos. Por su parte, el Sistema Nacional de Salud subirá por encima de la tasa de inflación de los 104.000 millones de este año a 114.000 millones para final de la legislatura.

Defensa

Ha sido uno de los departamentos más polémicos. El recorte será del 8%. Habrá cierre de bases militares, reducción de tropas y la anulación de contratos para aviones.

Bancos y Casa Real

Ni tan la reina Isabel II se ha librado. Buckingham Palace verá reducido en un 14% su presupuesto los próximos dos años. La banca tampoco sale ilesa. Cameron ha impuesto un gravamen con el que espera recaudar unos 2.500 millones anuales para 2012.
Es pronto para saber el impacto de las medidas, pero los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas dejan buen sabor de boca.