La mano negra de los Gadafi

La familia controla la seguridad y los sectores estratégicos. El sátrapa supervisaba todos los contratos superiores a 200 millones de dólares

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El férreo control que ha ejercido sobre Libia el coronel Muamar Gadafi desde 1969 descansa tanto en su poder personal y el de su familia, que tiene en sus manos la defensa y los asuntos internos y externos del país, así como en las alianzas estratégicas y económicas con los clanes y tribus locales.

El segundo hijo de Gadafi, Seif al Islam, de 38 años de edad, en su discurso del domingo dijo que Libia no es un país como Egipto o Túnez, con partidos y una estructura política corriente, sino un país compuesto por clanes y tribus, en el que «cada uno conoce sus deberes». El poder de los Gadafi se ha ramificado por las principales actividades económicas del país africano. La familia se ha enriquecido sobre todo gracias a la explotación de una de las principales reservas de crudo. Un cable del Departamento de Estado de EE UU publicado por Wikileaks revelaba que el coronel supervisaba todos los contratos superiores a 200 millones de dólares para favorecer con las licitaciones a determinadas compañías internacionales o gobiernos. En contra de las informaciones que aseguraban que Gadafi estaba alejado del día a día de la política, los papeles diplomáticos revelan cómo el sátrapa controlaba los negocios más suculentos.

Gracias a los petrodólares y a estos tratos de favor, Gadafi ha hecho realidad sus sueños y ha llevado una vida de lo más excéntrica, al igual que sus hijos más mimados, Hanibal y Saadi, que pasan largas temporadas en Europa, entre lujos y lujuria. El primogénito, Muhamad, de 40 años, controla el sector de las comunicaciones y ocupa la presidencia de las principales compañías del país. Una posición que le ha permitido aplicar con facilidad el apagón informativo.

Seif al Islam, de 38 años, inmerso en la política nacional, posee una mansión en Londres valorada en 12 millones de euros. Hanibal fue detenido en Suiza tras destrozar la habitación de un hotel de cinco estrellas y dar una paliza a uno de sus empleados domésticos. Un escándalo que provocó una crisis diplomática entre ambos países que salpicó a la UE.
Ayesha es la única mujer del clan. Abogada de profesión, su principal cometido era mejorar la imagen exterior de su padre aunque fue conocida por su labor en la defensa de otro dictador árabe, Sadam Husein.
 
Seif al Islam ha sido el encargado de la apertura internacional de Libia y la modernización del país impulsando pequeñas reformas. Era considerado como posible sucesor a pesar de que no estaba bien visto por el ala más dura y conservadora del entramado político ni de las Fuerzas Armadas. Influenciado por estas críticas, Seif al Islam ha intervenido en esta crisis de un modo implacable. En su intervención televisada advirtió de un derramamiento de sangre contra su propio pueblo y de una lucha hasta el final.

En el cuarto lugar está Mutasim, un hombre del Ejército. Sirvió en las Fuerzas Armadas hasta el año pasado, cuando fue nombrado consejero de Seguridad Nacional. Igual que su hermano Jasim cuenta con una gran popularidad entre los uniformados. Este último da nombre a una unidad de fuerza especial, la Brigada Jasim, que tomó parte en la represión de Bengasi, donde llevaron a cabo una matanza en los días pasados, con más de 200 muertos. Jasim está considerado como el más sanginario del clan. Mutasim y Jasim han rivalizado en crear la brigada más potente y ahora estarían compitiendo en quién ejerce más violencia y quién podría tomar el relevo de Muamar, el líder libio que nunca ha tenido el título de presidente y siempre se ha considerado a sí mismo como un revolucionario. 


Una férrea dictadura de 41 años
1969
Toma el poder derrocando al rey Idris al Senusi. Copia la Constitución egipcia y emula su lema: «Libertad, socialismo y unidad».
 1971
Su llegada al poder es bien acogida por Washington. De hecho, la CIA le ayuda a sofocar golpes de Estado en los primeros años.
1973
Tras un fallido golpe de Estado, anuncia la formación de los comités populares y una revolución cultural.
1977
Contrario a la paz con Israel, se opone a una propuesta del presidente egipcio Anuar El Sadat para lograr un acuerdo con Tel Aviv.
1984
Crece la represión contra los disidentes del FNL, un grupo, según Gadafi, patrocinado por países extranjeros.
1990
Se abstiene de apoyar
a Irak durante la primera guerra del Golfo pese
a que desprecia las petromonarquías de la zona.
1992
La ONU le impone sanciones por no entregar a EE UU a dos sospechosos del atentado de Lockerbie en el que murieron 270 personas.
2002
En su intento de acercarse a Occidente anuncia la detención de miembros de Al Qaida acusados de los atentados del 11-S.
2004
Anuncia el pago de indemnizaciones a las 160 víctimas del atentado contra una discoteca berlinesa para ganar respeto internacional.