Físcalía Antidopaje

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Lunes, 27: iceberg
Explicar lo inexplicable, un imposible. ACS se le da a Florentino Pérez como el Banco Santander a Emilio Botín. El ladrillo y el billete. El billete, Botín; Florentino, el ladrillo (amén de otras cosas, claro). Botín, con el billete, ha hecho de su banco un Titanic sin icebergs a la vista, y de la Fórmula -1, su Titanic de gozo.
–A Botín le sonríe hasta el azar, eso que para unos es sólo un símbolo y para otros algo que no existe, salvo para Woody Allen, que sí sabe que el azar es un símbolo que existe.
Florentino Pérez, con ACS, también navega como un Titanic sin montañas de hielo preocupantes en el horizonte. El Real Madrid, en cambio, es su iceberg. Los proyectos se le estrellan una y otra vez. Y Mourinho, «el mejor del mundo» (lo dicen todos los ángeles y arcángeles del fútbol, desde el senador Arrigo hasta el no menos senador Capello), empieza a ser cuestionado con mofas e ironías: Lady Gaga, Mister Broncas y así. Tampoco el baloncesto le da alegrías a Florentino, cuyo iceberg es el Barça.

Martes, 28: Escámez

Me lo decía el gran conversador Alfonso Escámez, ya en el cielo a pesar de ser banquero: «Un banquero es un señor al que no le gusta perder dinero, ni perder en nada». Emilio Botín, como Alfonso Escámez. Refiero el hecho como me lo han contado:
–Botín está disfrutando con la Fórmula Uno como un forofo adolescente gracias a «su» piloto Fernando Alonso. Hace unos días, por cierto, la armó con la grey Ferrari. Gritó: «Que falle Fernando es humano. Los humanos fallamos. Lo que no es de recibo es que falle la máquina. Luego si hay que poner o gastar dinero para que no falle, se pone, se gasta».

Miércoles, 29: mago
El Sevilla del señor Del Nido ha fichado a Gregorio Manzano, «El Profesor». Sabio y trotacéspedes. Gregorio Manzano, que no ignora que el fútbol tiene alma de nardo, alma coqueta, avisa con inteligente prevención a los sevillistas: «Yo no soy el Mago de Oz. Haré lo que humanamente pueda». Curiosa coincidencia: Manzano no se reviste de mago, por si acaso, y Mourinho pone «plazo largo», no obstante ser mágico, a «su proyecto en construcción», también por si acaso. Por cierto, Javier Clemente, a quien siempre leo con gusto, dice que el Real Madrid sólo tiene mágico a Özil. «Mago Özil», pues; y semimágico, al donostiarra Xabi Alonso.

Jueves, 30: baja

Se lo den o no se lo den, el Balón de Oro del fútbol es Xavi. Decía Sartre que el hombre es una pasión inútil y opina modestamente uno que el hombre es un apasionado ser de curiosidades. ¿Cómo será la Selección contra Lituania y Escocia sin Xavi? En el fútbol, por mucho que sepa el técnico, Del Bosque en este caso, si el alumno es romo o mediocre, malo, malísimo. El talento, ay, es un don, un gen, un regalo divino. ¿Se notará, y cómo, la baja de Xavi contra Escocia y Lituania?

Sábado, 2: dopaje

Jaime Lissavetzky es un magnífico secretario de Estado para el Deporte. Una pena que ZP quiera enfrentarlo a Gallardón. Gallardón es imbatible como alcalde (al tiempo), como imbatible es Lissavetzky gobernando el deporte. ¿Por qué, pues, remover a Lissavetzky? No lo sé. Lissavetezky es el hombre de la «tolerancia cero» con el dopaje, pústula que no hace más que lacerarnos internacionalmente. Yo no sé si Alberto Contador es o no es inocente. Lo que sí se sabe es que está «imputado». Y que han dado también positivo Mosquera, David García y Margarita Fullana: ¡ahí es nada! ¡Ya, Lissavetezky, ya! Consíguelo antes de marcharte. Es imperativamente necesaria, como en Italia, la Fiscalía Antidopaje.